A veces pienso que todo lo que me pasó tuvo que ser por alguna razón. Pero no creía en el destino, ni en héroes, ni en profecías que suenan a fantasía. Solo era yo, Daniel Miller, un chico normal que intentaba regresar a una vida que parecía perdida...
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Mi vida era totalmente normal, yo tenía quince años en aquel entonces, y una noche un poco angustiante, escuché ruidos que provenían del ático de la mansión. Fue en ese momento que decidí averiguar de qué trataba ese ruido, porque eran ruidos de pasos. Como si alguien o algún intruso caminará libremente por las tablas viejas.
Cuando me levanté de mi cama para llegar al ático y averiguar quién era el intruso, poniendo mi propia vida en riesgo, no lo podía creer. Allí en el ático, estaba parado el mismísimo héroe de Nueva York: Black Archer. Quién protegió la ciudad por más de 30 años. Ese héroe era mi padre, el mismo Comisionado de Nueva York. Estaba allí mismo, y ni siquiera había notado mi presencia.
Mi padre estaba demasiado concentrado en quitarse las herramientas que llevaba puesto, que aún no notaba mi presencia o si solamente ya me había detectado, pero no estaba preparado para la conversación, y yo tampoco lo estaba. No me lo podía creer, ¿cómo podía haberme guardado ese secreto tan grande por tanto tiempo? ¡Joder! Ni siquiera lo podía creer. Por un momento sentí que la presión se me iba y que ya estaba pálido.
Retrocedí en shock, tratando de entender qué estaba pasando y en ese preciso momento y para mala suerte, me vino un fuerte dolor de cabeza y perdí el equilibrio.
Mi pie resbaló, estando a punto de caer por las escaleras, pero mi padre se giró en ese momento y me atrapó en sus brazos. Él me miró con una expresión llena de preocupación y confusión. Sentía que me iba a desmayar en cualquier segundo, puesto que mis ojos se cerraban a cada segundo y me sentía más mareado de lo normal. Mi cuerpo quería descansar por el shock y el estrés de haber averiguado la verdad.
Mi padre me hablaba, pero me costaba escucharlo, quería hablar, pero por unos segundos no salió nada, solo un quejido de dolor, que mi padre notó de inmediato.
—¿Daniel? —El tono de voz que usó me destrozó el alma.
—Padre. . . —dije con un hilo de voz, estaba a punto de desmayarme, pero cuando él me habló, recobré todos los sentidos y me mantuve despierto. —¿Eres tú de verdad? ¿Tú eres el Black Archer?
Realmente no quería que fuera verdad.
Él permaneció en silencio por un gran rato, hasta que suspiró y me colocó en la pared, mientras él se sentaba al frente mío.
—Si, Daniel. Yo soy Black Archer.
—¿Cómo? —pregunte.
—Desde que tenía 15 años, Daniel.
Wow, no podía creer nada de lo me estaba diciendo, esto era épico. Pero a la vez algo desconcertante. Estaba enojado a la vez, por haberme guardado el secreto por mucho tiempo.
—¿Por qué? —pregunte, con un tono de voz fuerte y demandante y él lo notó— ¿Cuándo me ibas a decir? ¿Por cuánto tiempo iba a durar esta mentira? ¿Sabes? Todos pensamos que solo eras el Comisionado de Nueva York, no un héroe que protege la ciudad. ¿Acaso te pusiste a pensar en cómo nos sentiríamos nosotros? ¿En cómo lo íbamos a tomar? Cualquier día, te podría haber pasado algo, y nosotros ni siquiera estaríamos enterados —hice una pausa y sentí mi cuerpo temblar—. Me pregunto si alguien más sabía tu secreto, porque no tengo dudas de que los lastimaras. ¿Quién crees que eres para arriesgar tu vida así? ¿No te bastaba en cuidar de Nueva York como su Comisionado. . .?