EMMALINE
Un mes y medio después...
Estaba sentada en la cama del hospital, tratando de hacer pasar por mi garganta la sopa insípida que me acababa de traer la enfermera.
—No sé por qué me tienen aquí, si ya estoy bien.
— Tenemos que esperar los resultados de los últimos estudios que te hicieron. ¿Aparte a donde quieres ir? Ya las clases terminaron. Solo te quedaron algunos exámenes finales que tranquilamente los puedes dar en febrero...
— ¿Hoy estamos a doce de diciembre?
Max asintió.
— Esta tarde es la gala del museo. Hoy se dicen los ganadores de las pasantías.
— Espérame un segundo.
Max desapareció rápidamente por la puerta.
Había abierto y cerrado los ojos y seis meses habían pasado delante de mi vista. Seis meses donde el caos, la locura y el amor habían agitado mi mundo y arrojado al precipicio. Pero alguien había estado ahí para tirarme una soga en el momento preciso.
Todavía recordaba el semblante de mi madre cuando ingresé al hospital. Había cubierto su rostro con las manos y un profundo llanto sacudió su cuerpo, mis hermanos no se habían quedado muy atrás. Susurraban palabras de aliento, que se mezclaban con el ir y venir de los médicos. Recordaba esa sensación de estar a la deriva, flotando, pero escuchando sus voces.
Luego de eso todo se volvió borroso. Desperté al trascurrir la tercera semana, de ingresada. A pesar que había salido caminando de la gran casa blanca, Lucas había alcanzado a dispararme y me produjo graves problemas en el hígado. Mi pierna estaba rota, más precisamente el peroné y tuvieron que operarme de urgencia colocando una placa de metal para unir todos los pedazos de hueso.
Pero más allá de todo. Soy una sobreviviente.
Tal vez de eso se trataba la vida. Luchar.
Todavía cuando veo a Max, me embarga la inseguridad de que pronto el se excusará y se irá. Entonces sujeta mi mano, y todo pensamiento me abandona.
Mis problemas no se marcharon cuando todo terminó. La ansiedad y el miedo todavía es una gran parte de los que soy. Quizás nunca se irían, pero tener miedo ya no podrá privarme de alcanzar mis sueños. Ya no me dejaré vencer por el pánico. Tengo la esperanza que el tiempo lo ahuyente, pero si no es así, seguiré buscando la manera de sanarme.
Max llegó corriendo con una silla de ruedas.
—Vamos, cielo. Antes que se den cuenta.
— ¿Qué estás haciendo, Max?
—Averigüé y los estudios no estarán hasta la noche— suspiró agotado—. No me maté tratando de conseguirte los materiales para el proyecto para que no podamos verlo en la exposición.
Llevé una mis manos a la boca.
—Max...
Se acercó a la cama y pasó uno de sus brazos por debajo de mis rodillas y el otro por la cintura, me cargó hasta sentarme en la silla de ruedas. Y me empujó, evadiendo a las enfermeras que deambulaban por lo corredores.
— Siento que estoy en una película— reí con la emoción a flor de piel.
Tomamos un taxi, que no llevó hasta la estancia.
Me ayudó a tomar un baño.
— Esto es lo más patético por lo que tuve que pasar.
— Vamos Emma como si no te conociera desnuda.
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Recuerdos Fragmentados
RomanceEmmaline Heit, olvidó lo que es vivir sin miedo. Un brutal suceso hizo que su vida gire sin retorno. Desde entonces lucha por encontrar estabilidad y la confianza en sí misma que le ha sido arrebatada. Su aliento, es su extraña y numerosa familia y...
