La guerra había comenzado de nuevo cobrando su primera víctima. Ahora no sólo dependía de ella el cambiar las cosas que están escritas, también él podía hacerlo.
Enfrentar todo para poder tener una vida tranquila de nuevo era lo que la familia Black...
❝¿Qué si las cosas se van a complicar? Por supuesto que lo harán❞
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Plática Con El Tío Regulus
Después de que lograrán separar a Harry y los gemelos Weasley de Draco Malfoy, todos se fueron a sus respectivas salas comunes. Todos excepto Leo, que decidió dar una vuelta por el castillo junto a sus padres y hermanos, quienes no dejaban de mirar todo a su alrededor asombrados.
—Siéntanse afortunados, niños —habló Regulus viendo con una sonrisa a sus pequeños—, no todos los menores de once años han podido hacer lo que ustedes ahora.
—¿Podemos ir a ver al calamar gigante? —preguntó Kaia, abrazando a su padre por la cintura y poniendo su mejor cara de cachorrito.
Regulus amaba ver a su hija, pues era la misma imagen de Emmily y no podía negarse a esos hermosos ojos azules que brillaban con intensidad cuando trataba de convencerlo para hacer o que le comprara algo.
—Está bien, vamos. A ver si no está dormido —se adelantó con los mellizos, mientras dejaba atrás a su hijo mayor junto a su esposa.
—¿Y que te pareció el juego mamá? —preguntó Leo viéndola.
—El juego estuvo bueno, pero solo descubrí que sacaste el talento de tu padre y el mío en este deporte —dijo con orgullo, revolviendo su cabello, ocasión la risa de su hijo y la de ella, aunque disminuyó un poco y su entre cejo se frunció un poco al notar los guantes que llevaba puestos—. Creí que no te habían gustado mucho el regalo de Dora.
Leo se tensó un poco, aunque trato de disimularlo. Alzó ambas manos hasta que quedaron frente a él, viéndolas como si apenas se diera de que los tenía puestos.
—Al principio, pero creo que me quedan geniales ¿no?
—Uy, si, te hacen ver todo un chico malo —contestó ella con cierto sarcasmo.
Dejó ese tema de lado y siguieron avanzando hasta que llegaron a donde estaba Regulus junto a los mellizos frente a lago negro, un tentáculo del calamar estaba afuera y dejaba que los niños lo acariciaran, como muchos lo hacían.
Leo agradeció que su madre no preguntara más sobre porque había decidió llevar los guantes, porque ahora no sólo le ayudaban a ocultar la frase de "no debo interrumpir la clase" que se grabó en el dorso de su mano en el primer castigo que tuvo con la Gran Inquisidora, sino que ahora le ayudaban a ocultar una nueva frase que se ganó recientemente "debo vestir apropiadamente", ese castigo se lo ganó por llevar prendas extras al uniforme establecido.