La guerra había comenzado de nuevo cobrando su primera víctima. Ahora no sólo dependía de ella el cambiar las cosas que están escritas, también él podía hacerlo.
Enfrentar todo para poder tener una vida tranquila de nuevo era lo que la familia Black...
❝Arriésgate a todo lo que quieras, que la visa puede ser muy corta❞
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Nuevo Año En Hogwarts
Cuando Leo despertó, lo primero que sintió fue como alguien le acaricia el cabello de una manera casi distraída. Le gusta la sensación, pero se siente ligeramente confundido, como si de un momento a otro se olvidara de donde se encuentra.
Alzó la vista para ver que se trata de Jack, que estaba viendo por la ventana con la mejilla apoyada en la mano que le queda libre, frente a ellos esta Astoria, leyendo un libro y el compartimento se mantiene en un silencio cómodo.
Vuelve a cerrar los ojos, obligando a su mente a aclararse: Están en el tren de regreso a Hogwarts. Leo había sido invitado por Slughorn a una especie de reunión con los que el nuevo profesor consideraba eran relevantes, y a él lo invitó por que su padre había pertenecido a ese mismo grupo en su época de estudiantes y, según lo que le dijo el profesor, había invitado también a su madre, solo que esta no había aceptado su oferta, también porque lo vio en el pasillo conjurar una flor de cristal que emitía un leve brillo y lo más importante, por su apellido.
Vuelve abrir los ojos y suelta un suspiro.
—Vaya, hasta que despiertas —dice Astoria viéndolo de reojo. Jack aparta la vista de la ventana y la bajó, encontrándose con los ojos grises de su amigo. Leo también lo ve y el castaño le regala una sonrisa.
—Parece como si no hubieras dormido en dos noches —comenta Jack mientras Leo se sentaba, acomodándose en cabello.
—Siento como si no hubiera dormido en una semana —el pelinegro bostezó y se puso de pie, estirándose y viendo por la ventana, ya estaba oscureciendo, lo que significaba que no tardaban en llegar—. Después del ataque en mi casa, como que se volvió un poco difícil el dormir con tranquilidad.
Obviamente, ya les había contado lo que paso esa noche, el que se habían quedado en casa de sus abuelos y por eso Jack no pudo pasar los últimos días de las vacaciones con él, porque al castaño le daba cierto miedo los abuelos de su mejor amigo.
—Me imagino que no debió de ser fácil —murmuró Astoria poniéndose de pie y abriendo su baúl para poder sacar su uniforme—, pero al menos aquí ya podrás descansar mejor.
La castaña salió para ir a los baños y poder cambiarse, dejando a los dos amigos en el compartimento. Ambos sacan sus uniformes, cierran la "cortina" de la puerta del compartimento y, como los otros años pasados, se cambiaron ahí mismo.