Conviviendo con Kitsunes.

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— Horas Después —

[ Japón / Kioto ]

— Estación de Kioto —

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— Estación de Kioto —

En cierta estación de tren, además de ser un centro de transporte en Kioto, Japón... Numerosas personas de la raza Humana iban y venían de un lado para otro, pero cada una de ellas miraba con extrañez, anhelo y curiosidad a cierto grupo de jóvenes que salía de uno de los trenes.

Sus vestimentas podrían conciderarse llamativas y ser la fuente de las muchas miradas encima, pero no.. no se trataba de eso... Más bien se debía a la belleza de cada uno de esos individuos misteriosos, y principalmente por que uno de ellos, bueno...

— *Snif* *Snif*.. Rossi.. consuelame.

Si, hablamos obviamente que de Issei, quienes en compañía de las integrantes de su equipo, caminaba fuera de la estación de trenes... Oh bueno, las tres mujeres lo hacían porque Issei mientras lloraba cómicamente era cargado como una "princesa" por su novia y usaba sus pechos como sus almohadas, sin darle pena la imagen patética que estaba dando.

Detrás de la pareja extraña a ojo de los humanos, pero que en parte causaba celos en muchos hombres de la zona porque bueno.. seamos sinceros.. ¿Quién no desearía ser cargado por una hermosa mujer como lo era esa Valkiria? Retomando el punto, detrás de ellos iban Nyx e Ingvild.. una de ellas fingía que no los conocía, y la otra sentía culpa porque...

— Sabes Ingvild, en ocasiones es recomendando mantener la boca cerrada, porque de lo contrario podrías lastimar a otros.

— ¡Fue sin querer!

— Ya deberías saber que Issei, principalmente con su familia suele tomarse las cosas muy apecho.. ¿No recuerdas lo que sucedió cuando Okaa-san se comió su helado por error? Y nosotras no le dejamos más porque ya le habíamos guardado, pero no contabamos con que se lo comerian.

— ¿Te refieres a cuando Onii-san dijo que odiaba a todos y se encerró en su habitación durante una semana?

— Si, exactamente.

— No fue nada bonito.. Okaa-san se la paso todo ese tiempo llorando en su puerta implorando su perdón.

— Si no quieres que suceda algo parecido, ve y disculpate hermanita.

— Haaaaaa...

Ingvild dejó escapar un suspiro de cansancio y derrota.. honestamente no quería hacerlo pero dadas las circunstancias debía hacerlo... De lo contrario deberían de soportar al niño mimado durante todo el viaje y créanme que cuando se lo proponía, Issei podía llegar a ser muy molesto... Por ello ella fue a donde Rossweisse tras adelantar sus pasos, suficiente tuvo con tocar su hombro para hacerle voltearse y que bajara su hermano.

El Tesoro del Infinito. Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora