26. Atrapados

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Al final decidí ir a la fiesta de Evan

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Al final decidí ir a la fiesta de Evan. No tenía planes para ese sábado y él era uno de los pocos amigos de Alex que me caía bien. Evité preguntarle si estaría Britt, porque sabía que sería un punto para no ir. Pero no podía basar mis elecciones en si me encontraría con gente que me caía mal o no.

Esta vez llegamos los primeros. Evan estaba terminando de preparar la mesa de las bebidas cuando nos abrió la puerta. La música festiva sonaba suave, aunque estaba bastante segura de que más tarde el volumen estaría al máximo, y olía a limpio.

—¡Llegáis a tiempo de tomar el chupito inaugural conmigo!

Miré con desconfianza a Alex mientras pasábamos al interior y los seguía hasta la barra de la cocina, donde una gran cantidad de botellas estaban esparcidas. Evan tomó un par de una alacena y las colocó junto a las demás. Después fue a por los vasos de papel.

—Es una costumbre un poco idiota que tiene Evan —me explicó Alex, tomando asiento en una de las sillas altas que había frente a la barra—. Las primeras personas en aparecer deben tomar el primer chupito con él, así queda inaugurada la fiesta.

—Y te recuerdo, amigo, que tú sueles ser quien se lo toma siempre conmigo —recriminó Evan.

Regresó con una montaña enorme de vasos de papel y me vi en la necesidad de acercarme a él para ayudarlo. Tomé alrededor de la mitad y los coloqué en la mesa. Después vi cómo comenzaba a sacarlos y esparcirlos alrededor de las bebidas e hice lo mismo.

—Mira qué simpática, cómo me echa un cable, no como otros... —comentó Evan mientras lanzaba una mirada rápida a Alex—. Por eso me caes tan bien, Carlita.

—Como sigas llamándola Carlita no creo que dure mucho tiempo siendo simpática.

Asentí para corroborar lo que había dicho Alex, pero Evan prácticamente nos ignoró. Después de los vasos fue a por unas cuantas bolsas de patatas. Las comenzó a servir en unos cuencos y nos miró.

—Recordemos unas cuantas normas básicas antes de que venga la gente. Mañana alguien tiene que venir para ayudar a recoger. Al balcón no se puede salir bajo los efectos del alcohol. Está prohibido fumar. Si bebes mucho no conduzcas, tenéis la habitación de Alex siempre disponible.

Observé confundida de un chico a otro, hasta que el susodicho me explicó:

—Algunas veces me he quedado a dormir aquí y Evan prácticamente me la ha asignado.

—Y por último, si necesitáis condones están en el primer cajón del baño. Pero tranquila, Carlita, Alex sabe perfectamente donde los guardo.

Acto seguido me guiñó un ojo y se alejó hacia la sala.

Lancé una mirada de soslayo a Alex, aunque no dije nada. Por supuesto, ¿cómo no iba a saberlo Evan si era su mejor amigo? No podía reprocharle nada, yo misma se lo había contado a Heejin. Pero eso me hizo preguntarme... ¿lo sabrían sus demás amigos?

Un Perfecto DesastreDonde viven las historias. Descúbrelo ahora