11. Sin anestesia

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CARLA: ¡Buenos días, mamá! Sigo teniendo que organizar la boda y es un asco. Ojalá estuvieras aquí.


Guardé el teléfono nada más escribir a mi madre. Después bajé la pantalla del ordenador que Anna me había dejado tras contratar de forma definitiva al DJ que se hará cargo de la música. Quizás algún que otro invitado se quejase de encontrarse canciones de Frozen y de Toy Story, pero... ¡hubiesen organizado ellos la boda! La que gestiona todo, manda.

Tomé un sorbo largo a mi café mientras mi teléfono vibraba como loco. Era viernes e Isabella continuaba presionando para ir a la fiesta de Jason. Olivia trabajaba y Heeijin no tenía permiso si no íbamos por lo menos tres de las cuatro que formábamos el grupo. Sus padres habían llamado en más de una ocasión a todos nuestros padres para confirmar que los planes eran reales y que estábamos bien. Así que no iba a aceptar si yo no decía también que sí.

—¿Quieres huevos revueltos, cariño?

Sacudí la cabeza hacia Anna para negarme. Ella pareció decepcionada, pero dejó la sartén a un lado y se acercó con su plato a la mesa para terminar de desayunar conmigo.

Todavía me sentía un poco incómoda con ella. Era la sustituta de mi madre. Aunque se esforzaba, no podía evitarlo. Siempre había compartido mi desayuno con mamá, pero desde que se fue traté de que fuese solo mío. De guardar su espacio. Sin embargo Anna parecía empeñada en ocuparlo: me preguntaba si quería ir de tiendas con ella, me invitaba a cocinar juntas, a preparar la boda... Incluso habíamos ido solo nosotras a escoger las invitaciones.

Alex tenía que venir, pero le cambiaron una clase y se libró.

—¿Seguro que no quieres?

Anna tendió un tenedor humeante hacia mí. La verdad es que olía muy bien, pero sacudí la cabeza. Me sentía en parte mal por decepcionarla, pero tampoco quería darle falsas esperanzas. Jamás sustituiría a mi madre. Jamás la vería como una madre.

Jamás sería ella.

—No suelo tener mucha hambre por las mañanas —comenté antes de tomar otro sorbo al café, porque una parte de mí se sentía mal.

Cambié la ventana de los correos y entré en el listado donde estaban todos los invitados. A pesar de no haber recibido aún las invitaciones, teníamos amigos que ya habían confirmado asistencia junto a su pareja e hijos. Heeijin estaba entre ellos, y también sus padres. Anna y mi padre pensaron que sería apropiado que tanto mi mejor amiga como toda su familia viniese a la boda.

—¿Sabes si tus padres vendrán al final? —Le comenté a Anna al observar que todavía había una gran "x" cerca de sus nombres—. Son importantes para organizar las mesas.

Un Perfecto DesastreHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora