¿Hay algo peor que tener que preparar la boda de tu padre con su nueva mujer?
Sí.
Tener que hacerlo junto con el idiota de su hijo.
Esta historia contiene escenas maduras.
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"Solté un pequeño jadeo y pude notar el atisbo de una sonrisa en sus l...
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Colgué la llamada y bloqueé el teléfono antes de perder los nervios. Alex me había llamado hacia el final de mi última hora, pero como estaba en clase no lo pude coger. Le escribí disimuladamente un mensaje para preguntar si ocurría algo pero me dejó en visto. Si fuese una urgencia hubiese respondido.
—Mierda, qué ganas de que llegue el fin de semana.
Sonreí a Isabella y avanzamos juntas por el pasillo. Ella se quedaría un poco más en el instituto para participar en la organización del baile del fin de curso, pero tras el fin de semana comiendo Mars y haciendo maratón de películas de Harry Potter, necesitaba con urgencia regresar a casa y ponerme a adelantar trabajos.
—Dos días más —le animé.
Estábamos a miércoles, mitad de semana. Pero como ya había pasado, quedaba todavía un poco menos. Había visto a Liam el lunes al llegar al instituto. Estaba en la entrada, mirando el teléfono, pero al verme lo guardó y me acompañó hasta mi clase. En los siguientes días me buscó para hablar y era un chico bastante agradable.
Descubrí que solo jugaba al fútbol por sus amigos, ya que no era especialmente forofo del deporte. Se levantaba a las cinco de la mañana cada día entre semana para atender a su trabajo de reponedor. Le gustaban las clases de historia y su comida favorita eran los espaguetis con salsa de tomate.
—¿Cómo van las cosas en casa?
Salí de mis pensamientos cuando Isabella me hizo aquella pregunta. Últimamente había desahogado mucho mi frustración con mis amigas. Algunas veces quedábamos a tomar café antes del instituto y ahí les había contado lo horrible que era Alex y tener que preparar la boda de nuevo con él. Sin embargo, solo Heejin sabía lo que había pasado entre nosotros. Aunque Isa, que era muy perspicaz, me daba la sensación de que intuía algo. Olivia, por otro lado, estaba demasiado centrada en su trabajo, en el futuro, y en que Jax DeLuca, el chico que odiaba, se había mudado al apartamento que estaba situado frente al suyo.
—Seguimos preparando la boda.
—¿No has pensado en hablar con tu padre para decirle que no estás cómoda con todo esto?
—Ya se lo dije, Isa... Y no me hizo caso.
Sabía que mi padre me quería y se preocupaba por mí, pero algunas vez parecía no hacerlo. Se enfrascaba en su mundo, en sus deseos, en su mujer... Y aunque mi voz interior me decía que ya era mayor y no debía ser egoísta con él... no podía evitarlo. Pasé de ser su niña a... sentirme como un estorbo. Y aunque ocurría solamente en ciertas ocasiones, dolía. Dolía demasiado.
No insistió más. Isabella solía ser buena dando consejos y tenía mucho tacto. Sabía cuando no presionar.
Me despedí de ella poco antes de llegar a la puerta principal. Crucé los dedos para que no lloviera, porque el día anterior había tenido que ir corriendo a casa por eso mismo. Podría traer mi coche y ahorrarme el camino, pero me encantaba caminar con los auriculares puestos esos quince minutos hasta casa.