Jane...
Entré al apartamento y noté que toda la sala era un sed de maquillaje. Una chica como de mi edad estaba sentada en el mueble y otra más joven siendo maquillada por Stephanie. Cerré la puerta detrás de mi mientras procesaba lo que mis ojos estaban observando cuando la rubia se giró.
—Dolcella — sonrió y antes de darme un abrazo me escaneó de arriba abajo con una ceja levantada.
— ¿Y ese suéter?
—Muy bien gracias, bueno no tanto realmente.
—Ay perdón docella — me abrazó, me arregló el cabello y me miró fijamente —.¿Cuéntame que pasó?
Entre cerré los ojos.
—¿No te interesa saber quién me dio este suéter? — disimuló mirando hacia otra parte.
Negué con una sonrisa.
—Me lo dió...— raspé mi garganta —. Zequi.
Sonrió de costado y volvió a mirarme.
—A que no tenían química eh.
—Solo fue un gesto de generosidad — aclaré, rodee los ojos cuando negó.
—Que se puede transformar en algo más, lo sé, wattpad no miente.
—¿Que?
—Es que estoy leyendo un libro que tiene similitud a lo que está pasando con Ezequiel — negué ocultando mi sonrisa—. Se llama mi europeo favorito y los dos compaginan tan bien que todos creen que son novios pero en realidad son amigos y. ..
Pausó llevándose una mano al pecho.
—Es tan hermoso y perfecto.
—Porque es un libro, en la vida real no es así.
—¿Y quien quiere vivir en la realidad? — protestó—. ya bastante tenemos con ella, como para que un libro también no los recuerde. Créeme que una vez que entras, ves la realidad de otra manera y deseas vivir en ese mundo.
Me quedé callada. Y no hice ningún comentario. Al final le terminé contando de quién era el abrigo que llevaba puesto y lo que me había pasado con el amigo de Ezequiel.
Ella por supuesto se indignó y me preguntó si iba a pasear el perrito de Rachel, tuve dudas, además estaba muy desanimada y angustiada a la vez.
Los días están pasando y yo he tenido nada, tengo que pagar el alquiler del cuarto y si no consigo un trabajo pronto, no sé que va a ser de mi.
—Cálmate ¿si? — stef me pasa una taza de café que preparó enseguida —. Vas a encontrar trabajo, no te preocupes.
Suspiré y asentí. Le di las gracias por el café y trate distraer mi mente viéndola maquillar la chamita.
Me senté en uno de los sofá y crucé las piernas en forma de indio. Había ido a la habitación para cambiarme de ropa y regresé con el suéter de Ezequiel.
No fui capaz de quitármelo, me calentaba de este frío y me salvaba de ponerme el de mi tía. Otra vez el chico Español salvándome.
Lastima que es por poco tiempo.
Stephanie me lanzó una sonrisa cómplice al verme con él. Hice la que no era conmigo y me coloqué de pie para observar y aprecié con asombro lo que había hecho.
En mi vida me hubiese maquillado así, la verdad nunca lo he hecho y me da curiosidad saber cómo me vería con todos eso puesto.
Mientras detallaba el delineado de gato, en el bolsillo del suéter de Zequi mi teléfono vibró. Supuse que eran unos de mis papás pero después ver la hora en el reloj de una lechuza blanca, supe que no eran ellos. Son ocho de la noche y la diferencia horaria es de seis horas. Allá serían las tres de la mañana y estoy segura que ninguno me llamaría a esa hora al menos que fuese algo urgente pero se que no creo.
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Antes de irte| Completa.
Novela JuvenilJane estaba consciente que su estadía en España seria algo gran desafío pero no tuvo previsto que conocer a Ezequiel durante su estancia, lo cambiaría todo, incluso su idea de marcharse.
