Ezequiel...
Desperté por el sonido de la alarma. Obligué a mi cuerpo a moverme después de vacilar por cinco minutos. Abrí los ojos de lleno y me senté en el borde la cama. Miré por encima de mi hombro y vislumbré a Juliet durmiendo. Aparté el cabello de su cara, me incliné y deposité un corto beso en su mejilla del algodón antes de reemplazar mi cuerpo por las almohadas.
Caminé hasta el baño pesadamente, rasco mi cuello y frotando mis ojos. Ingresé al baño con torpeza. Me quité toda la ropa y miré hacia abajo.
Rodé los ojos con fastidio.
Mi amigo despertó más alegre que yo después de tener otro sueños erótico con Juliet.
-Todavía no es tiempo - digo como si esa cosa tuviera cerebro.
Sali envuelto en una toalla después de una relajante baño de agua caliente y burbujas. Di pasos silencioso hasta mi armario y cuando me estoy colocando el bóxer escuché sollozos desde mi cama.
Lo dejé pasar pero cuando se hicieron más seguido, me acerqué corriendo. Prendí la luz de la lámpara que tengo en la mesa auxiliar. Coloqué una rodilla sobre el colchón y la llamé.
De sus ojos salían lágrimas y los apretaba, volvió a sollozar y comenzó a llamarme con desespero.
-Jul -menee su hombro para despertarla.
-Zequi.
-Juliet, despierta -sus parpados vibraban, las lagrimas no dejaba de bajar de sus ojos que apretaba con fuerza. La angustia comenzó a invadir mi cuerpo al ver que no despertaba - . Vamos nena, despierta, vamos.
La senté y la recosté en el respaldo de la cama. Me arrodillé frente a ella colocando mis piernas a los costados de las suyas. La agité de los hombros en un intento desesperado por hacerla despertar.
-¡Maldición! -golpee su mejilla varias veces y la opción de mojarla me susurra en la cabeza -. ¡Jul!
Después de un minuto de terror ella despertó. Me miró y luego dió una inspección a su alrededor, cuando se dió cuenta que era una maldita pesadilla, me abrazó tan fuerte que me cortó el aire.
Limpié su rostro lloroso con mis manos, llevé su melena despeinada detrás de sus hombros y froté sus hombros para calmarla. Su cuerpo no dejaba de temblar.
-Tranquila -susurré pegando su frente a la mía cuando rompió a llorar. Me tocó las mejillas y las manos, estaba comprobando si era real.
Seguí acariciando sus hombros y la llevé hasta mi pecho. Ella se calmó y comenzó a relatar lo que soñó. Era referente a la película que vimos anoche y no quiero sonar malvado de algo tan serio. Pero escucharla que la estúpida muñeca la estaba persiguiendo me hizo demasiada gracia. Sin embargo me contuve y mantuve una actitud sería para que no sospechara que reprimiendo las ganas de reír.
Soy una mierda.
-¿Quieres venir conmigo a correr? Me encantaría que lo hicieras -todavía me encontraba encima de sus piernas y medio desnudo. Ella no me encaraba, su lindo perfil y sus mejillas rojas invadían mi campo visual. Cuando se percató que solo tenia boxers puesto, no volvió a darme la cara.
-¿Correr?
-Ajá.
-¿Qué hora es?
-Las seis supongo.
-Mmm.
-¿Vamos? -prensé su mentón y la giré hacia a mi. Ella luchaba para no verme, pero esos ojos grandes y marrones se desviaban solitos.
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Antes de irte| Completa.
JugendliteraturJane estaba consciente que su estadía en España seria algo gran desafío pero no tuvo previsto que conocer a Ezequiel durante su estancia, lo cambiaría todo, incluso su idea de marcharse.
