Janette
La madre de Ezequiel amenazó con demandar el puesto de café si permitían que siguiera trabajando allí. Formó un escándalo en dónde me apuntaba y expulsaba toda su mierda. No puedo decir otra cosa pero eso fue lo que ha dicho. Varios comensales la criticaron diciendo; que este pais es libre para todos y ella no era la dueña para exigir que me saquen.
A pesar que ese grupo de personas que me defendieron y que Tamara se impuso ante la idea de echarme. Rosmery mantenía su palabra de denunciar el establecimiento alegando; que es pésimo servicio, que la comida era nefasta y que habían ratas.
Estaba fuera de control.
Tamara intentó no dejarse intimidar, no dejarse doblegar por sus amenezanas. Sin embargo tuvo que hacerlo. Porque la vieja loca llamó a un supervisor y mi jefa no le quedó más remedió de echarme.
Con todo el dolor del alma.
Me despedí de mis compañeros de trabajó. Leidy, matteo y Simón. Personas que no olvidaré jamás. Tamara no sabía cómo disculparse, estaba muy apenada y me aclaró que no todos españoles eran así.
Lo sé, hay seis españoles y una italiana que me lo demuestran todos los días.
Fue duro despedirme —pese de todo lo que vivía a diario —no fue fácil decir a dios al lugar que me abrió las puertas, a mis compañeros y sobre todo a Tamara a quien no le importó mi nacionalidad y no me alcanzará la vida para agradecerle.
Cuando entré Edu estaba rodando por la sala. Se estaba cepillando los dientes y corría detrás de calceto quién le había robado un zapato.
Yo estaba tan alterada con lo que pasó que para mí fue difícil ocultarlo, Edu notó mi estado y le conté lo que había ocurrido.
Se colocó furioso y llamó a su madre por teléfono, justo en ese momento escuché que la puerta se abrió. Sabía que era Ezequiel por la manera de abrirla.
El pecho me dolía, las lágrimas no de dejaban de escapar de mis ojos. El hecho de volver a mi país me abruma demasiado y da escalofríos. Rosmery amenazó con reportarme si no me alejaba de sus hijos.
Ezequiel se me acercó y me preguntó varias veces que había pasado. Yo no podía hablar, estaba cohibida y perpleja, atemorizada. Lo único que pensaba era irme, antes que ella aparezca.
Cuando Eduard le cuenta a Ezequiel lo que ocurrió, se colocó muy furioso, la llamó en el acto y no sé cuanto tiempo duraron discutiendo pero no sé decían nada bonito.
Edu se sentó a mi lado, me pasó una taza caliente y me dijo que me lo tomara. Era té relajante.
La miré mi cabeza daban vueltas que creo que me hace falta mas que un te para calmar toda la angustia que tengo.
—Tu no te irás de aquí — demandó ezequiel.
—Es muy arriesgado.
—Esta es mi casa —recalcó —, y es mi vida, ella no puede entrometerse.
—Pero no estábamos hablando de ti — le dijo —. Es de Janette, si se queda, la va a reportar.
Un escalofrío recorrió mi piel y me apoyé en el hombro de Eduard quién enseguida me rodeó con su brazo.
El sofá se hundió. Sentí los brazos de Ezequiel que me alejaba de Edu para refugiarme en sus brazos.
—¿Y si le dices a tus amigos que le den posada? — sugirió edu, después de soltar un corta exclamación.
—Que se quede en la casa de la abuela.
—No zequi — cerré los ojos, mis lagrimas mojaban mis mejillas y me hundí entre sus brazos — . Es el primer lugar a donde ira ¿creéis que es tonta?
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Antes de irte| Completa.
Teen FictionJane estaba consciente que su estadía en España seria algo gran desafío pero no tuvo previsto que conocer a Ezequiel durante su estancia, lo cambiaría todo, incluso su idea de marcharse.
