Capitulo 29

1.1K 77 29
                                        


Jane...

Los ojos de Antonella quedaron estáticos sobre mi al llegar a ella. Su rostro estaba mucho más que sorprendido, estaba perplejo, anonadado, como si no se lo pudiera creer.

La rabia se acumulaba con cada respiración. Tenía ganas gritar, de llorar, muchas cosas cruzaron por mi mente. Los recuerdos me abordaron hasta cristalizar mis ojos y nublar mi mente. 

—Janette —dijo en un hilo de voz  colocándose de pie y la aparté de mi con rechazo, con rabia pero no me ignoró. Volvió abrazarme —. Gracias al cielo estas viva.

Fruncí las cejas.

¿Me creía muerta?

Descarada.

—Estaba tan preocupada por ti.

—¿Preocupada por mi? —repetí con ironía y la alejé de mi con notable rechazo. Todos los presentes comenzaron a girar su atención en nosotras  — . ¿Después de mas de un mes tienes el descaro de decirme esto?

—Claro que si amiga, no saber de ti...

—¡Jamás vuelvas llamarme amiga! — expresé asqueada — . Los amigos no hacen lo que tu me hiciste.

Dejó caer su cabeza y no fue capaz de encararme. Vi lagrimas corriendo por sus mejillas. Las mías estaban a punto de saltar sin embargo las reprimí como pude y respiré tan profundo como fue posible.

—A ti jamás te importó que pasó con mi vida. No finjas —le dije. Mi garganta ardía estaba seca — .Es obvio que te sientes aliviada porque estabas consiente que si me hubiese ocurrido algo. Tu tendrías toda la culpa y en parte mía por haber creído en alguien como tú. 

Seguía en la misma posición, dándome la razón. 

—Pero aquí estoy mas viva que nunca —dije sonriendo orgullosa, mientras las lagrimas se acumulaban en mis ojos —. Sali adelante sin tu ayuda. Ahora que lo pienso una ayuda que jamás la necesité, porque sola pude salir adelante.

—Eso-eso me alegra mucho —susurró con una sonrisa. Emití una sonrisa incrédula —.Siempre supe que eras una chica guerrera. Es una sorpresa volverte a ver. 

—Alivio querrás decir —pasó  saliva despacio — . Supongo que estarás en paz ahora que sabes que vivo, bien aquí estoy,  puedes seguir con tu vida tranquila, así como yo.

—¿Estas comiendo bien? —me detuve antes de girar en trompo — . Por favor dime donde estas viviendo. Quiero irme tranquila sabiendo que estas bien. ¿Necesitas algo? 

Abrí la boca indignada dispuesta para responder pero alguien más lo hizo por mi. Giré mi cuello con el corazón vibrante y me encontré con el perfil de Ezequiel.

—¿Eres Antonella?

Ella asistió entre la sorpresa y la confusión. La mano de zequi rodeaba mi cintura, no me había dado cuenta que me había pegado a su cuerpo si no es porque su fragancia — que me encanta y se ha vuelto tan familiar — no hubiese impregnado mis fosas nasales.

—Mucho gusto mi nombre es Zequi —extendió su mano. Lo miró desconcertada que no fue capaz de responder  — . y Juliet esta muy bien, perfectamente. Come, duerme y vive como toda una reina. En un apartamento de lujo que está a toda su entera disposición y en una habitación con todas las comodidades.

Oprimí los labios.

—Ah, me faltó un importante detalle —mis ojos no se despegaban de él. Había diversión y perversidad en su mirada.  Mi reacción fue anclar mi brazo con el suyo —. Duerme a mi lado, bajo mi protección.

Antes de irte| Completa. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora