Capitulo 43 - Final

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Ezequiel...

Me levanté de la cama de un tirón luego de escuchar lo que salió de su boca. La miré atónito, con los labios entre abiertos a su vez que un sentimiento de  rabia se acumulaba en mi pecho.

Ella intentó acercarse pero me aparté con rechazo, como si quisiera alejarme de algo que puede causarme daño. Mis ojos picaban como el infierno y no se apartaban de los suyos, incrédulos y dolidos.  La miraba tan fijo, estudiando sus facciones, esperando que fuera una broma, un juego o algo parecido. Me mantuvo así, a la espera que me suelte que era un chiste.

Pasaron los segundos y no hubo ninguna indicio de algo, una señal, una pista, nada. Janette solo me miraba con los ojos vidriosos y piadosos.

—Estáis jugando — dije, todavía crédulo de mis pensamientos — ¿es una venganza por las veces que me reído de ti? ¿Es eso? ¿Me querías dar un susto de la ostia? Pues venga que los has conseguido. Acabo de cagarme en los pantalones con tu chistecito — soltaba risas entre cortadas mientras me limpiaba el borde de los ojos con los dedos, alegando que en algún momento lo haría.

Mi pecho se contrae al verla cruzarse de brazos, bajar la cabeza y soltar un sollozo.

Entonces mi mundo se detuvo.

—No...es ninguna broma — su voz se pierde entre sus sollozos pero puedo entenderlos con claridad — acabe de hablar con Gina y...— elevó la cabeza — Me voy pasado mañana.

Uno de mis pies dió paso hacia atrás ante  el impacto. Sonreí escéptico y me llevé ambas manos a la cabeza.  Movía la cabeza de lado a lado en negación.

—Es mentira — balbucee, ella no lo negó  — .Jane dime qué es mentira.

—No.

—Anda, dilo, dime qué caí por inocente.

—Es la verdad, me voy...

—No seáis mala conmigo, ya morí ¿vale? Puedes dejar de fingir.

—¡Que no es broma! — mi sonrisa se borró en un soplo —. Gina me llamó, me habló de un curso de inglés para prepararme cuando vaya a la universidad y yo...acepté.

—¡¿Por que?! — exploté, su cuerpo se exaltó ante mi grito y traté alivianarme  —. ¿P-por qué está decisión? Ibas a quedarte hasta diciembre, después de mi cumpleaños, ¿recuerdas? ¿Qué pasó?

—Tu sabes que lo que esta pasando Ezequiel no necesito darte explicaciones con algo que es tan obvio — desvié un momento mi mirada  —. Es arriesgado que me quede.

—Aquí estás a salvo.

—¿Y pretendes que me quede encerrada en este lugar hasta diciembre? — me miró molesta.

—No estás encerrada, jane, puedes salir cuando quieras y cuando lo desees.

—Es lo mismo Ezequiel y lo mejor sigue siendo que me vaya, igual iba a hablar con mi prima con respecto a mi viaje — dice poniéndose de pie y no puedo ignorar el hueco que siento en el pecho cuando mi cerebro enfoca las últimas palabras.

La miré a sus espaldas con las manos apretadas.

Respiré profundo para tratar de calmarme y me acerqué hasta ella. El olor de su perfume y de su champú invadió mis fosas nasales, permitiendo sumergirme en recuerdos aleatorios y dándome una vista de lo cerca que estábamos un del otro. 

Mis manos se abrieron cerca de sus hombros y los apoyé contra ellos.

Quería abrazarla, quería decirle que se aguantara por unos días más. A mi cabeza llegaron varias ideas pero son eclipsadas por una  escalofriante.

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