Jane...
No podía dejar de admirar la ciudad desde la ventana. No sé cuánto tiempo estuve allí de pie cuando la puerta principal se abrió y los demás ingresaron uno a uno, como si estuvieran en un plaza de mercado.
Stef llegó a mi lado y me dió un abrazo cariñoso. Tenia una mirada llena de curiosidad, subia y bajaba las cejas con rapidez. La ignoré por un momento hasta que no pude más y terminé preguntándole que le pasaba.
Aunque ya sabía cuál era sus ganas, indagar.
—¿Ya conociste a tu suegrita? — hice un gesto con mi cara que no hubo necesidad explicar con palabras, su sonrisa se borró —. Ug, ya me imagino ¿Pasó algo?
Suspiré volviendo a poner la vista hacia la torre Eiffel y traté de bloquear la imagen de ella dejándome con la mano extendida, y su mirada despreciable. Le conté a stef cómo sucedido el primer encuentro y se quedó muda. También que desde hace rato, ella y Zequi están encerrados en una habitación.
—Crees que sea por eso — preguntó dudosa.
—He lidiado con gente así en la cafetería — murmuré segura, hice una negación de incomodidad y le dije lo que tenia pensado.
—¿Irte? ¿A dónde, jane? — era estúpido pensar así, porque no conocía la ciudad pero era el deseo que yo sentía —. Apostemos lo que dijo Zequi. Seguramente ella no contaba con nosotras o no nos esperaba.
—Es que si hubieses visto como me trató, estarías deseando irte como yo — stef acarició mi hombro en forma de consuelo, se detuvo y mirando por el costado de mi cuerpo y sentí que su mano fue reemplazada.
Mi corazón se agitó y una corriente viajó por mi espalda hasta mi nuca.
—Quieres venir un segundo July.
—¿Dónde está mi niño consentido?
—Mamááá— exclamó Eduard con la voz llena de alegría y sentí, sin necesidad de mirar como se abrazaban —. Estás hermoso. Me enteré que estás trabajando en una pizzería. ¿Cómo te va?
—Muy bien, de hecho.
—Eso me agrada mucho y espero que está vez, por última vez no te descarriles.
—Estoy luchando con ello mamá, en serio.
—July — levanté la vista un momento hacia él.
—No hace falta, ya lo sé — dije en voz baja.
—Déjame presentarte —negué —. July.
—Zequi, no — me planté en el suelo, quería llevarme dónde estaba ella. Quien saluda muy alegremente sus amigos —. Esto ya lo he vivido en el trabajo y créeme que ya no me afecta como antes. Si, soy consiente, que muchos de mi gente han venido hacer desastre en España. Que la imagen que nos tienen a las mujeres es de putas y vividoras. Lo sé, me lo han gritado mucho a dónde quiera que voy. No hace falta adivinar que esa fue la apreciación que tú mamá tuvo al verme.
—Hablé con ella, la hice entender — me alejó del grupo y después entramos a una habitación. Sentí la mirada de su madre en mi espalda.
No quería llorar pero las lágrimas se me salían solas.
—¿Y crees que eso borre el concepto que tiene todo el mundo de nosotras?
—Ella no es así — me aseguró —. Te juro que no es ese tipo de persona ignorante. Créeme Jul.
—Yo...yo me quiero ir Zequi.
—No — presionó mis brazos suave—. No por favor. Te juro que ella no es así. A mí me sorprendió su actitud créeme Jul.
ESTÁS LEYENDO
Antes de irte| Completa.
Fiksi RemajaJane estaba consciente que su estadía en España seria algo gran desafío pero no tuvo previsto que conocer a Ezequiel durante su estancia, lo cambiaría todo, incluso su idea de marcharse.
