Capítulo 39

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Caminando lentamente, sin preocupaciones, algo nervioso por lo que pudiera pasar, sin embargo, había aceptado aquella invitación para ir a cenar a la casa de Nath, en donde todos se reunirían para poder ponerse al corriente, se emocionaba con la idea de poder verlos a todos reunidos de nuevo, ya que con lo de la Universidad, muchos se mudaron. 

-¿Estás bien, doble d?- Preguntaba Eddy preocupado por su amigo de gorra.

-Claro, solo un poco nervioso- Movía sus manos, jugando con ellas.

-Tranquilo, cabeza de calcetín- de su bolsillo sacó su celular, escribiendo algo y volviendolo a guardar- No creo que hayamos cambiado demasiado, además de que será divertido-

-¿Quizás es por Kevin?- preguntó Ed, mirando con cierta inocencia.

-Oh, no, no Ed- dijo lo más rápido posible.

-¿Aún sientes algo por él?-

Como si de un milagro se tratara, el camión pasó a su lado, y enseguida en que lo vieron, empezaron a correr para poder alcanzarlo, agradeciendo al chófer por esperarlos a que llegaran. Por falta de asientos, tuvieron que ir separados, y aunque el tema se había olvidado para Eddy y Ed, doble d todavía pensaba en la pregunta que le había hecho su amigo. Mirando por la ventana el recorrido, analizando las cosas que habían pasado los últimos años.

"¿Aún me gusta?....."

Al llegar a la casa, o más bien, a la mansión de Nath, se quedaron estupefactos. Nath les había avisado con antelación que la casa era grande, y no era ningún secreto que sus padres son millonarios, el problema es que no se imaginaron que el concepto que tenía el peliverde sobre "una casa grande" era de una casa grande, parecía que ni juntando todas las casas de ellos podrían cubrir una quinta parte de esa. Con las bocas abiertas del asombro, caminaron hacia la puerta, sintiéndose mal por llevar pollo asado, una caja de donas y pastelillos.

Las puertas se abrieron de par en par, mostrando a su amigo, con un suéter rojo con puntos blancos esparcidos por toda la tela, sonriendo bastante.

-¡Bienvenidos!- gritó con euforia, bajando las escaleras para recibirlos con abrazos para cada uno, no podía contener la alegría de tenerlos en frente.

-Gracias por el recibimiento tan cálido, Nath- le extendió la bandeja de pastelillos- No es mucho comparado a lo que tienes, pero están hechos con todo el amor-

-¡Amor de amistad y mucho sudor!- Ed extendió las donas- Y quizás con otros líquidos que no debería de pronunciar porque doble d dijo que sería descortés- se quedó un rato serio, mientras que Nath, Eddy y Edd reían.

-No hay problema, no me molesta que trajeran cosas simples, lo importante aquí es que podamos vernos una vez más- dirigió su mirada al menos alto de los tres -¿Sabes si vendrán las Crueles?-

-Te había respondido el mensaje- se quedó un rato pensando, revisando solo la pantalla de bloqueo de su celular- Supongo que no tengo datos, pero como sea, las Crueles sí vendrán, sólo que igual se tardan ya que tienen algunas cosas que hacer-

-Bueno, pero pasen por favor- se hizo a un lado con la mano extendida hacia su casa, dándole paso al trío de Edd's.

Caminaron por una ruta guiada por unos carteles que se encontraban colgados con flechas donde apuntaban hacia donde ir, incluso al final de un pasillo había uno donde indicaba el lugar para dejar alguna pertenencia, como los abrigos o bolsos. Llegaron a un jardín bastante amplio, con una mesa grande en medio, donde yacían personas que conocían muy bien. En medio estaba Nazz, charlando alegremente con Rolf, a quien ya le había crecido la barba, seguía estando bastante flaco; a unas cuantas sillas a su derecha, sentada y en el celular Sarah, quien había llegado con Jimmy el cual estaba volviendo de algún lugar de la casa, muy seguramente del baño; Jhony se encontraba en una esquina de la mesa, hablando con tablón acerca de quién sabe qué. Al acercarse un poco más a la mesa, todos los presentes saludaron con ánimos.

Mi querido Doble tontoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora