Flashback: Nuevo Hogar

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Pete se despertó asustado por no estar en casa. Parpadeo un par de veces hasta que reconoció la habitación de Vegas. Se puso de pie para ir al baño y ahí vio su rostro, con una clara marca roja en ambas mejillas, un pequeño moretón en su barbilla, ojeras pronunciadas y ojos hinchados.
También había algunos rasguños en sus manos, sus nudillos morados y un par de moretones en su hombro izquierdo y su antebrazo derecho.

Recordó en cámara lenta todo, como su padre llego más temprano de lo normal, lo encontró con la ecografia en la mano. Como inocentemente pensó que solo estaba sorprendido y se apresuró a explicarle qué todo estaba bajo control con su novio ayudando. Para ser impactado de improvisto por su puño haciéndolo caer en la cama, lo levantaba entre jalones y le daba algunas bofetadas entre insultos y gritos. Termino en el suelo haciéndose bolita mientras le arrojaba ropa y le sacaba una maleta del armario arrojandosela encima.

Se lavo la cara una vez más volviendo a verse en el espejo, sintiendo unas ganas enormes de llorar, regresando a la cama debajo de las sábanas sollozando.

-¿De qué se trata esto?- pregunto el señor Kan encerrado en su oficina en casa con Vegas.

-Lo echaron...- respondió intentando mantener su compostura, era temprano y él sabia que su padre le pediría explicaciones a primera hora.

-¿Por que? ¿Es tu culpa?- estaban sentados uno frente a otro en dos sofás.

-Pete... esta embarazado y... su padre no lo tomó muy bien- desvío la mirada por lo mal que sonaba eso.

-¿Y que esperabas? Es solo un chico y tu también. ¿Qué van a saber de responsabilidades así?- su voz era fría como siempre.

-Queremos tenerlo- Vegas apretaba sus manos en puños.

-¿Por qué?- pregunto mirándolo con seriedad.

-No puedo obligarlo si no quiere interrumpirlo, además... se que es en mayor parte mi responsabilidad- bajo su mirada.

-¿Qué harás si te echo también?- la mirada de Vegas se levantó de inmediato hacia su padre -¿Lo van a interrumpir si los dejo quedarse?-

-No. No me importa lo que tenga que hacer pero no lo obligare a eso. Siempre te importo el dinero, me diste suficiente qué no gaste. Puedo usar esos ahorros mientras consigo trabajo si me echas-

-¿Trabajarás? Tú nunca has hecho eso- comentó con una sonrisa.

-Pues lo haré si es necesario, con o sin tu apoyo- se puso de pie con una clara molestia.

-No he terminado- dijo haciendo qué Vegas se quedara de espaldas hacia él- Cancelare tu tarjeta de crédito. Te quedaras únicamente con tus ahorros, ya revise los estados de cuenta, las consultas mensuales son caras-

-Encontrare la forma- cerró sus puños con más fuerza.

-Vegas- su padre se acerco hasta poner una mano en su hombro- Soy tu padre, no tu enemigo- lo giro para tenerlo de frente.

-Pareces uno ahora. Ya no quiero hablar de esto, si te escucha se sentirá peor. Si tanto te va a decepcionar esta situación solo dimelo y haré mi maleta también para irme- quito con brusquedad la mano en su hombro.

-¿Quieres darles una vida digna?- pregunto mirándolo a los ojos.

-Claro que quiero eso, se merecen eso- sostuvo la mirada con más seguridad qué nunca.

-Entonces...- su padre volvió a tomar sus hombros- Las cosas van a cambiar en esta casa-

Vegas confundido se quedo en silencio escuchando todas las condiciones de su padre, no más tarjetas, solo tendría sus ahorros y una cuenta nominal para su salario en la empresa. Empezaría como asistente en varios departamentos, dependiendo como se desarrolla vería si le pagaba más o si le daba otro cargo.

-Nos estas... dejando estar aqui- pregunto comprendiendo finalmente de que iba todo eso.

-Nada es gratis, por eso vas a trabajar. Ese chico y ese bebe son tu responsabilidad ahora. Tendrás que encontrar la forma de adaptarte y hacer funcionar esto- soltó sus hombros y siguió camino.

-Papá.. ¿Estás decepcionado?- se atrevió a preguntar, plantandose de frente a su padre.

-No, pero lo estaría si supiera que lo dejaste en esa casa con quien le hizo eso- soltó un suspiro- No es sencillo ¿Estás dispuesto a esto?-

-No quiero dejarlo solo, podré con todo lo que sea necesario para protegerlos a ambos- paso saliva con fuerza.

-Entonces a partir de mañana iras conmigo a la oficina cuando no tengas clases-

Subió en silencio hasta la habitación para abrazar a Pete, lo podía sentir llorar en sus brazos.

-¿Ya nos vamos?- pregunto en medio de un sollozo.

-No. No nos iremos. Tranquilo, te quedaras aquí- beso su frente- Hice un trato con papá, solo debo ayudar en la empresa y me pagará. Trabajaré después de clases-

-¿Y yo? ¿Cual es mi trabajo?- pregunto Pete preocupado.

-El tuyo es ir a la escuela, comer bien, ir a tus consultas. No te preocupes por otra cosa, yo me haré cargo de todo lo demas- lo abrazo con más fuerza si es que era posible.

El señor Kan no hablaba nunca, a Pete nunca lo trato mal pero tampoco era platicador ni mucho menos, solo era educado con él por ser el novio de su hijo. Hacia una visita cada mes en persona a la empresa, se dio el lujo de abrir un hotel en una isla cuando se dio cuenta que Vegas tenia el talento y habilidad para manejar la empresa.

-Esas ferias de inversionistas son un caos- comentó llegando un fin de semana mientras ellos cenaban.
Pete rápidamente sirvió el plato para él, se sentía malagradecido sin hacer nada, asi qué se concentró en hacerse cargo de la comida.

-Pero sigues yendo en busca de más- se quejó Vegas continuando con su plato.

-Pete. Toma- le entrego una caja de metal- son de mantequilla, esta deliciosas. Esta creciendo y en cuestion de tiempo tendrás antojos- señaló el bulto de 6 meses en su estómago.

-Gra...Gracias señor Kan- Pete se giro a ver a Vegas, claramente confundido, solo para encontrarse a su novio igual.
Era la primera vez que le daba algo, un detalle, una ligera sonrisa a decirle más de tres palabras.

-Solo comelas, no desperdicies- respondió cenando también.

-Señor, se que soy un intruso en su casa pero... Gracias por darnos un techo a mi bebé y a mi- comentó Pete con una señal de agradecimiento.

-Ya le dije a Vegas qué no es sencillo.- termino su plato- Cocinas bien- se puso de pie tomando su maletín para salir de la cocina- Pete... no eres un intruso. Vegas te ha abierto las puertas de esta casa bajo su protección. Desde el día que pusiste un pie dentro...- se giro a verlo un momento- se convirtió en tu nuevo hogar- contesto con su semblante de siempre, no había molestia solo era su tono neutro de siempre.
Ambos jóvenes lo vieron perderse en la habitación qué usaba de oficina.

-¿Me odia?- pregunto despacio Pete.

-No. Incluso te trajo galletas y a mi nada, que injusto- Vegas hizo una mueca mientras ayudaba a Pete a levantarse para llevarlo a la habitación a dormir y después bajar a limpiar la cocina el mismo -Creo que en el fondo si le gusto la idea de ser abuelo pronto- una sonrisa tímida apareció en el rostro de Vegas. Si, tenia un buen padre, que lo ama, aunque a veces sea difícil demostrarlo.

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