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2 semanas después de la fiesta.

Amelia Wilson.

La desesperación era lo que retumbaba en este lugar. A lo lejos veía a George hablando con uno de los agentes. En mis manos sostenía una taza de té, intentando calmarme, pero no podía. Levanté la mirada de nuevo y vi a George acercándose; el cansancio y la angustia eran evidentes en su rostro.

—¿Encontraron algo? —Le pregunté con la voz temblorosa, él negó con la cabeza.

Mis ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.

—¿Cómo puede ser posible que aún no tengan ninguna pista de dónde podría estar nuestra hija? —Empecé a llorar nuevamente. Ya habían pasado dos semanas desde que nuestra Dayla desapareció sin dejar rastro.

George se sentó a mi lado y me abrazó.

—Tranquila, la encontraremos.

—Eso espero, George. No sé qué haría si algo malo le llegara a pasar a Dayla.

Un Mes Después

George y yo estábamos en el coche camino a la estación de policía. Esta mañana nos llamaron diciendo que habían encontrado algo, pero no nos dieron detalles. Al llegar, entramos y nos recibió Mark, el agente de policía encargado del caso de nuestra hija.

—Qué bien que vinieron, los estaba esperando —Dijo

—¿Sabéis dónde está nuestra hija ya?—Preguntó George con impaciencia.

—A eso voy —Dijo Mark, suspirando antes de continuar—. Hace unas semanas recibimos un chivatazo sobre un club donde traficaban con mujeres, más bien, donde las prostituían.

George y yo lo miramos con extrañeza y temor.

—¿A qué quieres llegar con eso, Mark? —Pregunté con la voz quebrada. No podía imaginar a mi Dayla en un lugar así.

—Lo que quiero decir, señora Wilson, es que en ese sitio secuestraban a mujeres para prostituirlas.

—Entonces, ¿secuestraron a mi hija para prostituirla? —Preguntó George, y el policía asintió.

—No, no puede ser verdad. Mi hija no pudo haber pasado por eso. ¿Dónde está ella? ¿Está aquí? —Dijo George con desesperación en su voz.

—No, señor Wilson. En ese sitio no solo las prostituían, sino que también las vendían. Creemos que a su hija la vendieron o la llevaron a otro país. Cuando iniciamos el operativo de rescate y fuimos al club, ninguna de las mujeres que estaban allí era su hija.

No podía escuchar más. La idea de que mi hija pudiera estar en otro país, obligada a hacer Dios sabe qué, me rompía el corazón.

Días Después

Han pasado varios días desde que fuimos a la comisaría. Nos dijeron que seguirían buscando hasta encontrarla y que nos avisarían cuando tuvieran algo. La prensa también vino, salimos en las noticias, con la esperanza de que, si ella estaba en algún lugar viendo, pudiera encontrarnos, o que alguien que supiera algo nos ayudara.

George y yo estábamos muy preocupados por ella. Nunca pensamos que algo así podría sucedernos. Siempre intentamos cuidarla mucho y mantenerla segura, pero aparentemente no fue suficiente.

Todavía recuerdo el primer día que tuve a mi Dayla en brazos, cuando la vi por primera vez en el centro de adopción. Yo tenía infertilidad, no podía quedar embarazada, y lo que más anhelaba era tener hijos. Aunque probamos muchos tratamientos, no pude quedar embarazada. Así que nuestra última opción fue adoptar, y ahí fue donde encontramos a Dayla. Apenas tenía un mes, era una recién nacida.

Nos dijeron que sus padres habían muerto y que había quedado huérfana. Nunca nos preguntamos cómo murieron sus padres, lo único que queríamos era tener un bebé.

Flashback

Luego de varios años de tratamientos infructuosos para tener hijos, nos encontramos en el centro de adopción.

—Mira, George, mira qué hermosa es —Dije, mirando a la bebé que tenía en brazos.

—Es muy hermosa —Dijo él, acariciando la cabeza del bebé.

—Llegó hoy. Al parecer, sus padres murieron y no tenía a nadie con quien quedarse —Explicó la cuidadora.

Nosotros estábamos tan felices. Era tan pequeñita, tan hermosa. Desde el momento en que la cogí, sentí como si realmente la hubiera tenido yo. Y es que fue así; desde ese momento era nuestra hija. La íbamos a cuidar, querer y darle todo nuestro amor como si fuera nuestra.

La puse en la cuna y fuimos con la cuidadora para la entrevista. Nos preguntaron quiénes éramos, en qué trabajábamos, por qué estábamos adoptando, etc. También tuvimos que firmar varios papeles para adoptarla y obtener su patria potestad.

—Bueno, ya está todo. Ella ya es legalmente vuestra hija. ¿Ya sabéis el nombre que le pondréis?

George y yo nos miramos. Ya teníamos nombres pensados por si logramos tener hijos.

—Sí, se llamará Dayla, que significa "Hermosa como una flor".

Fin del Flashback

Era tan feliz porque ya tenía una hija, que aunque no fuera biológicamente mía, eso no cambiaba lo que sentía por ella. La quise con todo mi corazón desde el primer momento, y eso es algo que nunca va a cambiar.

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Aquí tenéis nuevo capítulo.

No se si os gusta esto que he hecho sobre la perspectiva de los padres adoptivos de Dayla. Pero quería escribir algo como después de lo que había pasado después de la fiesta y esto es lo que se me ocurrió.

Espero y os haya gustado 🤍✨.

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