Cap 46

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Gina

Tres semanas después del entrenamiento en el campo de tiro, mi vida se había convertido en una coreografía perfecta de disciplina y pasión. Las mañanas empezaban a las seis y media con James en el sótano: sparring, defensa personal, puntería. Mis nudillos ya no se lastimaban al golpear el saco, mis disparos se agrupaban cerca del centro, y mi cuerpo respondía con una rapidez que ni yo misma reconocía. Por las tardes, hacia calculos de gastos para iniciar una parte de mi proyecto que aún mantenía con Víctor, dibujando planos en la biblioteca del penthouse mientras la ciudad zumbaba allá abajo. Y las noches... las noches eran nuestras.

Pero había algo que todavía no había hecho. Algo que llevaba semanas posponiendo con excusas absurdas.

-Tienes que contárselo -me dijo James una noche, mientras cenábamos en la terraza bajo el cielo estrellado de Manhattan-. Ali es tu mejor amiga. Se va a enterar tarde o temprano, y si se entera por otra persona que no seas tú, te matará.

Tenía razón. Ali y yo habíamos compartido todo desde que éramos niñas, las noches de vino barato, los sueños que parecían imposibles. Me había visto rota después de lo de Matteo, me había sostenido cuando creí que no podía más, y había celebrado cada pequeño triunfo como si fuera suyo. Ocultarle mi compromiso con James se sentía como una traición, aunque no lo fuera.

-Mañana -prometí-. Mañana la invito a comer y se lo cuento todo.

James sonrió, esa sonrisa torcida que tanto me gustaba.

-¿Todo todo? ¿Incluyendo el entrenamiento?

-Todo menos el campo de tiro. Eso es nuestro.

-Nuestro -repitió, y la palabra sonó a promesa en sus labios.

Al día siguiente, Ali y yo nos encontramos en un pequeño café cerca de Central Park era una gran traición a Andrei pero el aún no tenía que saberlo. Ella llegó tarde, como siempre, con el pelo alborotado y una energía que llenaba cualquier espacio. Pidió un matcha latte con leche de avena y se dejó caer en la silla frente a mí, los ojos brillantes de curiosidad.

-De acuerd, dímelo. Llevas semanas con cara de secreto. ¿Qué pasa?

-Ali...

-Es sobre James, ¿verdad? -Me interrumpió, una ceja arqueada-. No me digas que lo has dejado. Ese hombre es un monumento nacional.

Me reí, negando con la cabeza.

-No lo he dejado. De hecho... -Extendí la mano izquierda sobre la mesa. El anillo brilló bajo la luz de la cafetería, sus diamantes diminutos capturando cada rayo-. Es justo lo contrario.

Ali se quedó muda. Algo inaudito en ella.

-Gina... -Sus ojos fueron de mi cara al anillo, del anillo a mi cara, y de repente se levantó de un salto y me abrazó con una fuerza que casi me tira de la silla-. ¡TE VAS A CASAR! ¡CON JAMES! ¡EL JAMES! ¡DIOS MÍO, GINA!

-Ali, por favor, que estamos en un sitio público...

-¡QUE SE JODA EL SITIO PÚBLICO! -gritó, soltándome solo para agarrarme la mano y examinar el anillo de cerca-. Esto es una locura. Es precioso. Es enorme. Es... espera. -Su expresión cambió de repente, pasando de la euforia a la indignación-. ¿Cuándo fue? ¿Por qué no me lo dijiste antes? ¡Soy tu mejor amiga!

-Lo sé, lo siento. Fue hace unas semanas. Quería estar segura, quería procesarlo yo primero, y luego... pasaron cosas. Lo de mi departamento, el entrenamiento, todo.

-¿Entrenamiento? -Ali entrecerró los ojos-okey, eso me lo cuentas luego. Pero ahora mismo, lo importante es esto. -Señaló el anillo-. ¿Ya tienen fecha? ¿Van a hacer fiesta? Porque si no hacen fiesta, te juro que les hago una yo misma. Algo grande. Algo que deje a todo Nueva York con la boca abierta.

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⏰ Última actualización: May 10 ⏰

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