Mirar sus ojos al brillar a causa del flash que reflejaba su imagen atreves de la lente, su sonrisa deslumbrar en la oscuridad de la cabina de fotos.
Las caras tontas que inconscientemente formamos nos hicieron reír mutuamente seguido de otro brillo que nos ilumino.
Instintivamente me acerque a él para susurrarle al oído dos palabras que formaron una hermosa sonrisa en sus labios. Cada movimiento fue captado por la cámara en la oscura habitación.
Sus ojos chocaron con los míos al segundo después de sepárame para luego depositar un dulce beso en su mejilla.
No sabía cómo interpretar su inesperado acercamiento dirigiéndose a mis labios, automáticamente y como auto-reflejo cerré mis ojos como si fuera la cosa más normal entre nosotros, sin embargo no lo era.
A medida que se iba acercando note mi pulso sobrepasar la acelerada respiración que chocaba contra su boca cuando la distancia disminuyo. Sin mucha espera sentí sus labios rozar con sumo cuidado los míos, formando en ellos un beso demostrando en él, el amor que con palabras no sabíamos expresar. Al segundo después aquella escena quedo plasmada como una fotografía.
A causa de una idea loca que se nos ocurrió, ahí estábamos en una cabina de fotos en algún punto perdido del pier de Santa Mónica...
