Guillermo y Samuel estaban uno contra el otro, en un silencio lleno de comodidad, y tendidos completamente sobre las sabanas de aquella azulada habitación.
Solo permanecían quietos, en el constante vaivén de sus respiraciones. Pero con la corazonada en su pecho y el deseo que lo carcome en una simple interrogante.
"¿En que piensas?" Realiza la pregunta, quién alza la mirada desde su pecho hacia la castaña del contrario.
Samuel se contrae envolviendo con un poco más de fuerza, al que lo vigila en sus movimientos. Solamente para hacer de su respuesta otra pregunta. "¿Haz pensado en el futuro?¿En nosotros en él?"
Guillermo al escuchar aquellas repentinas palabras. Se dedica a sonreír sin que el mayor capte sus rostro, debido a la posición en la que permanece.
"Claro, ¿y tú?"
"Lo hago."
Reprime en una nueva ola de sensaciones. Pero suelta todas eso que trae consigo.
"Imagino una hermosa casa, en alguna parte del mundo, con dos niños, y un enorme perro que juegue con ellos, y quizás un pequeño gato que haga compañía."
"Sí, haz pensado en eso."
"¿Y sabes en que más?"
"No." Le alza la mirada para que sus ojos se crucen directamente.
"En ti estando en ella." Dice mientras le coloca sorpresivamente una sortija de oro en su manos izquierda. Y escruta en su rostro alguna señal que le impida besar esos labios que espera poder besar por el resto de su vida.
