El sol comenzaba a asomarse en el horizonte, pintando la aldea de Konoha con una luz dorada que apenas lograba disipar la sombra de inquietud que la cubría.
Para Boruto, cada paso en este mundo alternativo era un recordatorio de lo lejos que estaba de su hogar. La familiaridad de las calles, ahora frías y desoladas, era una cruel ilusión que intensificaba su desesperación.
Al llegar a su supuesto hogar, Boruto fue recibido por una escena que nunca habría imaginado. En lugar de la cálida bienvenida que recordaba, la casa estaba impregnada de una atmósfera de fría eficiencia.
Sus padres, Naruto y Hinata, no eran los líderes ninjas que conocía, sino científicos absortos en sus respectivos trabajos.
- Boruto, ¿estás bien? - preguntó una voz suave, una voz que no esperaba escuchar. Al girarse, encontró a una niña pequeña con ojos brillantes y una sonrisa inocente, pero el miedo dibujandose en sus ojos.
Himawari, su hermana menor en este mundo, lo miraba con una mezcla de preocupación y alegría.
- Himawari... no sabía que tenía una hermana - murmuró Boruto, su corazón latiendo con fuerza. En su mundo, él era hijo único, y la presencia de Himawari era una mezcla de consuelo y desconcierto.
Naruto, al notar la confusión de Boruto, se acercó con una sonrisa que parecía forzada.
-Es bueno verte, Boruto. Sabemos que has pasado por mucho.
Hinata, trabajando junto a Naruto, asintió.
- Sí, estamos aquí para ayudarte. Konoha es un lugar seguro y todo gracias a Sasuke y a los ninjas - prosiguió su madre
Boruto observó a sus padres, científicos en lugar de guerreros ninjas, y sintió que el suelo se desvanecía bajo sus pies.
Todo en este mundo era una versión distorsionada de su realidad. El amor y la calidez que recordaba estaban ausentes, reemplazados por una frialdad eficiente y pragmática.
- Shikadai vendrá a verte más tarde - dijo Naruto, intentando sonreír - Sé que te has sentido solo.
Esto añadió otro nivel de desconcierto para Boruto. Shikadai, su mejor amigo en este mundo, era alguien con quien jamás se había llevado bien en su propia realidad. La amistad con Shikadai en este mundo era un reflejo más de la extraña distorsión que lo rodeaba.
- Gracias - murmuró Boruto, su voz apenas un susurro -Pero necesito entender... necesito ciertas cosas.
- Claro hijo - contestó sus padres Naruto.Más bien necesito entender este extraño mundo y encontrar la forma de volver al mío pronto. Necesito volver a ella...a Sarada.
Mientras deambulaba por las calles de esta Konoha siniestra, Boruto notó que el ambiente estaba impregnado de un miedo palpable. Las calles, aunque ordenadas y limpias, estaban desiertas.
Las personas que se encontraban caminaban con rapidez, evitando el contacto visual, como si temieran ser vistos demasiado tiempo en un lugar.
El aire estaba cargado con una tensión opresiva, y Boruto podía sentir el miedo en cada esquina. Esta Konoha era un lugar de sombras y susurros, donde el autoritarismo reinaba y la crueldad era una herramienta común.
El Hokage de esta realidad, Sasuke Uchiha, era una figura dura y fría. Boruto lo observó desde la distancia, notando la falta de calidez en sus gestos y la severidad de su mirada. Sasuke era un líder que exigía lealtad absoluta, y cualquier desviación era castigada con dureza. Los ninjas bajo su mando eran como robots, despojados de emociones y guiados solo por órdenes.
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Susurros En Konoha (BoruSara)
FanfictionEn la aldea oculta de Konoha, dos jóvenes ninjas, Boruto Uzumaki y Sarada Uchiha, se embarcan en un viaje emocional y lleno de desafíos mientras descubren un amor que desafía las tradiciones y las expectativas de sus familias. En medio de sus deber...