En la aldea oculta de Konoha, dos jóvenes ninjas, Boruto Uzumaki y Sarada Uchiha, se embarcan en un viaje emocional y lleno de desafíos mientras descubren un amor que desafía las tradiciones y las expectativas de sus familias.
En medio de sus deber...
La noche se cernía sobre Konoha, envolviendo la aldea en un manto de sombras y silencio. Boruto, con el corazón pesado de inquietud y determinación, caminaba por las calles desiertas, cada paso un eco de su búsqueda de respuestas.
Sabía que debía encontrar a quienes pertenecían a la resistencia liderada por su contraparte en este mundo, una rebelión que había intentado derrocar el régimen dictatorial de Sasuke.
Boruto sabía que en esta realidad, nadie sabía que él no pertenecía a este mundo. Decidió usar ese anonimato a su favor para indagar en los secretos ocultos de esta Konoha siniestra.
Cada rincón de la aldea, aunque familiar, estaba impregnado de una atmósfera opresiva, un recordatorio constante del control absoluto ejercido por Sasuke y su consejo.
El consejo de Konoha, compuesto por líderes despiadados y calculadores, había decidido no ejecutar a Boruto cuando lo vieron vivo.
Sasuke, con su influencia y astucia, los había convencido de que la experiencia vivida por Boruto lo había hecho reflexionar y cambiar su actitud. Pero Boruto sabía que su situación era precaria, y debía moverse con cautela.
En la torre del Hokage, Sasuke se reunió con Shikamaru y Sai para discutir sus próximos movimientos. La sala estaba envuelta en penumbra, iluminada solo por la luz tenue de las velas. Las sombras danzaban en las paredes, reflejando la naturaleza oscura de sus planes.
— El siguiente objetivo debe ser claro y decisivo — dijo Sasuke, su voz fría y calculadora. —Debemos eliminar cualquier rastro de rebelión en las aldeas vecinas. No podemos permitir que la resistencia se reorganice.
Shikamaru asintió, su mente estratégica ya trabajando en los detalles.
— Tenemos información sobre los líderes rebeldes en Suna y Kumo. Podemos organizar una operación simultánea para capturarlos.
Sai, con su habitual calma, añadio.
— Debemos asegurarnos de que no quede nadie para continuar su lucha. La lealtad absoluta es esencial.
Mientras Sasuke y su consejo tramaban sus actos crueles, Boruto se encontraba en la biblioteca de Konoha, un lugar que había sido un refugio de conocimiento y paz en su mundo, pero que aquí estaba envuelto en una atmósfera de vigilancia y miedo.
Las estanterías llenas de libros y pergaminos eran un tesoro de información, y Boruto sabía que debía encontrar respuestas entre sus páginas.
A medida que leía, descubrió que Mitsuki, Shikadai y Sarada habían sido los aliados más cercanos del Boruto de esta realidad.
Ellos lo habían ayudado en su rebeldía y en la búsqueda de derrocar el régimen opresivo de Sasuke. Esto último no estaba escrito en la información de la biblioteca, fue deducido por Boruto mismo.
Las palabras en los antiguos pergaminos y registros revelaban una historia de lucha y sacrificio, una batalla por la libertad y la justicia que había sido aplastada brutalmente.
— Ellos lucharon por lo que creían — pensó Boruto, sintiendo una profunda admiración y tristeza — Debo continuar su legado y encontrar la verdad.
Boruto se sumergió en la lectura, descubriendo los detalles del momento en que el Boruto de esta realidad fue capturado.
Los registros eran detallados y crueles, describiendo cómo había sido torturado por sus captores, quienes querían extraerle información sobre los demás miembros de la resistencia. Pero el Boruto de este mundo no había dicho una palabra, manteniendo su lealtad hasta el final.
— La resistencia está en tus manos — murmuró Boruto, conmovido por el sacrificio de su contraparte — No puedo fallarte.
Mientras leía, Boruto encontró una pieza clave de información: la misteriosa muerte del Boruto de esta realidad. Según los registros, jamás se había hallado su cuerpo. Solo tenían la palabra de los miembros del consejo, quienes afirmaban haberlo torturado personalmente. Esta revelación sembró una semilla de duda en el corazón de Boruto.
— ¿Podría estar aún vivo? — se preguntó, su mente girando con nuevas posibilidades — Debo indagar más a fondo. Y de ser posible salvarte.
Con una determinación renovada, Boruto decidió explorar los lugares solitarios de la aldea, buscando pistas que pudieran revelar la verdad. Mientras salía de la biblioteca, sintió una presencia que lo observaba detenidamente. Al girarse, encontró a Mitsuki, quien lo miraba con una intensidad desconcertante.
— ¿Mitsuki? — dijo Boruto, su voz llena de sorpresa.
Mitsuki sonrió, pero esta vez su sonrisa era diferente, más cálida y llena de significado.
— Sabes, Boruto, he estado observándote. No eres el mismo Boruto que todos conocen aquí.
Boruto sintió un escalofrío recorrer su espalda.
— ¿Qué quieres decir con eso Mitsuki?
Mitsuki se acercó, su mirada llena de una mezcla de curiosidad y entendimiento.
— Eres diferente. No eres el Boruto de este mundo, ¿verdad?
La revelación cayó sobre Boruto como un martillo. Mitsuki, con su aguda percepción, había descubierto su secreto. Pero en lugar de miedo, Boruto sintió un extraño consuelo. Sabía que Mitsuki, con su genuina calidez, podía ser un aliado valioso en su búsqueda de la verdad.
— No, no lo soy — admitió Boruto, su voz firme — Vengo de otro mundo, uno donde las cosas son diferentes. Necesito encontrar una manera de regresar y, al mismo tiempo, descubrir la verdad sobre lo que sucedió aquí.
Mitsuki asintió, su sonrisa ampliándose.
— Te ayudaré, Boruto. Juntos encontraremos la verdad.
Con Mitsuki a su lado, Boruto se sintió más fuerte y decidido. Sabía que el camino por delante sería difícil, pero con un aliado a su lado, tenía una nueva esperanza.
Mientras caminaban por las desoladas y frías calles de Konoha, Boruto sintió que, a pesar de la oscuridad que los rodeaba, había una luz al final del túnel.
La noche avanzaba, y con ella, la promesa de nuevas revelaciones y desafíos. Boruto, con su corazón lleno de determinación y esperanza, estaba listo para enfrentar cualquier obstáculo.
Sabía que debía encontrar la verdad, no solo para regresar a su mundo, sino también para honrar el sacrificio de aquellos que habían luchado por la libertad en este mundo.
Y así, con Mitsuki a su lado y la sombra de la resistencia en su corazón, Boruto se adentró en la oscuridad, listo para descubrir los secretos que Konoha ocultaba y encontrar el camino de regreso a su hogar y a Sarada.
Sarada, mi amor. Pronto volveré a tí.
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