Chiara estaba histérica. Había llegado el momento.
Sostenía en una mano su libreta rosa, y en la otra, la mano de Violeta.
Hacía un par de semanas que había compartido con la pelirroja su último punto en su lista de tareas. Confesarle a sus padres sus problemas de ansiedad. Todo aquello que formaba parte de su día a día y que suponía una lucha constante desde hacía años. Todo aquello de lo que sus padres no sabían nada.
Había preparado ese momento, esa noche con Noemí innumerables veces. Y aún así Chiara no sabía si iba a ser capaz de completar la tarea.
Aunque habían disfrutado el día con Jay, tanto Violeta como ella sabían cuál era la razón de la visita de la cantante esa vez.
Que la pelirroja estuviera ahí cuando Chiara diera el paso. Darle apoyo en ese momento en que la morena se iba a abrir en canal con las personas más importantes de su vida.
Definitivamente, la traductora iba a necesitar el apoyo de la cantante. También el de Ruslana, que estaba informadísima de la situación y expectante a cualquier cosa que la morena pudiera necesitar.
Chiara había pedido a sus padres que estuvieran en casa esa noche para cenar y les había avisado de que acudiría con Violeta.
Ambas se sorprendieron cuando, al entrar, notaron el olor a pizza.
Solo necesitaron llegar a la cocina para encontrar al cerebro de esa idea de menú.
Jay, junto a su padre, extendía mozzarella sobre la masa de pizza. Emma, por su parte, se encargaba de vigilar que la que ya estaba en el horno no se quemara.
- Pero bueno, monito, ¡ya veo que has pasado de pinche a chef! - comentó Violeta, acercándose a dejar varios besos en la mejilla del niño, que la abrazó sin hacer grandes esfuerzos por no mancharla.
- Hemos hecho un montón de pizza, Vi. Están quedando amazing.
- Huele muy bien - opinó Chiara, mientras saludaba a sus padres y a Jay, al igual que Violeta.
- We are putting all our love in these pizzas. Right, Jay? - dijo Emma, a lo que el niño asintió.
- No podía ser menos. Estamos juntos y además tenemos visita. Así que eso se merece una cena especial - apuntó Josep.
Chiara sonrió con nerviosismo ante el comentario de su padre.
Tenía razón. No era usual que se reunieran todos para cenar.
Y esa cena era diferente.
Algo iba a cambiar esa noche, o al menos, eso esperaba Chiara. Lo que aún no sabía era cómo se desencadenaría todo, lo que mantenía su ansiedad a flor de piel.
Tardó apenas segundos la traductora en notar la caricia de Violeta en su espalda, como si pudiera leerle el pensamiento y detectar su tensión.
Entre todos pusieron la mesa y la cena transcurrió entre risas, conversaciones triviales y un montón de elogios a las pizzas.
Jay, en especial, estaba encantado de tener a Violeta a su lado, y le iba contando con detalle cómo había ayudado a preparar cada una de las pizzas.
Violeta lo escuchaba con atención, lanzando de vez en cuando una mirada de apoyo a Chiara, quien apenas probaba bocado.
A medida que la noche avanzaba, el nudo en el estómago de Chiara se hacía más grande. Por momentos, sentía que le faltaba el aire. Cada vez que intentaba relajarse, el pánico volvía con más fuerza.
Cuando terminaron de cenar y empezaron a recoger la mesa, la morena notó que las manos le temblaban.
Violeta se dio cuenta de inmediato y, sin que nadie lo notara, le apretó suavemente la mano. Era un gesto discreto, pero lleno de fuerza, como diciéndole que no estaba sola.
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Starstruck | Kivi
FanfictionNo hay nada que haga más feliz a Jay que conocer a Violetta, su artista favorita. ¿Qué pasará cuando Chiara, su hermana mayor, le ayude a cumplir su sueño?
