A la mañana siguiente, Chiara se despertó como siempre antes de que el sol saliera.
La conversación con su familia seguía fresca en su memoria. Había sido más intensa de lo que jamás habría imaginado, pero también liberadora. Contarle a sus padres sobre su ansiedad, sus inseguridades, y la ayuda que había estado recibiendo en los últimos meses había sido un paso gigantesco.
Esa resaca emocional no le había ayudado a conciliar el sueño la noche anterior y tampoco parecía cooperar en dejarle alargar sus horas de descanso hasta que fuera una hora razonable de despertarse.
A diferencia suya, Violeta dormía a su lado, respirando de manera tranquila.
Chiara la miró y no pudo resistirse a dejar caricias en el brazo de la pelirroja, que la tenía agarrada por la cintura, como si quisiera protegerla incluso estando dormida.
La cantante había sido un apoyo fundamental, acompañándola en cada tarea tachada en su libreta rosa.
Y ahora, por fin, era el momento de tachar oficialmente la última y dar por completado ese bucket list que veía imposible de cumplir cuando lo escribió meses atrás.
Chiara se levantó de la cama con cuidado de no despertar a Violeta y rebuscó entre sus cosas hasta dar con la libreta rosa. Se sentó en el escritorio de su habitación y la abrió por la página correspondiente.
Releyó una a una las diez tareas, recordando el esfuerzo y crecimiento personal que le había implicado cumplir cada una de ellas.
Una lágrima silenciosa cayó en el papel, formando una mancha en la tinta.
La traductora se secó los ojos y suspiró.
Había tardado meses, pero por fin se encontraba en el momento que tanto había anhelado.
Con el mejor de sus rotuladores, hizo invisible la última de las tareas pendientes, que había cumplido la noche anterior, quitándose un peso enorme de encima.
Tachó cada palabra con esmero y repasó también la tinta que cubría el resto de tareas. Chiara quería asegurarse de que ninguno de esos fantasmas pudiese volver a acecharla.
Una vez estuvo satisfecha con el resultado, le hizo una foto y se la mandó a Ruslana.
"Misión cumplida, amiga. Gracias por estar conmigo en cada paso. No me va a dar la vida para poder expresarte lo afortundada que me siento de tenerte a mi lado. Te quiero Rusli"
No esperaba que la DJ leyera su mensaje a esas horas, pero Chiara tenía la necesidad de que fuera ella la primera en tener constancia de la meta alcanzada. Al fin y al cabo, Ruslana había sido su pilar, su única confidente durante todos esos años de sufrimiento silencioso y batallas perdidas.
Chiara dejó su móvil a un lado y alzó la mirada para volver a posarla en el ángel pelirrojo que dormía enredado en sus sábanas.
Violeta ya no parecía tan en paz como cuando ella estaba a su lado. En cambio, la cantante se movía ligeramente por el colchón. Seguramente buscándola a ella.
Chiara sonrió. Tanto, que las comisuras parecieron dolerle.
Negó con la cabeza al pensar en la suerte que había tenido al cruzarse con esa mujer.
De la manera más inesperada y con la persona más inesperada.
Nunca habría podido explicarle a la Chiara de hace unos meses que su felicidad y paz mental iban a llegarle ligada a una estrella infantil que era el crush de su hermano.
No pudo la traductora evitar acordarse de la noche en la que se conocieron por primera vez. Ese encuentro en el camerino del Palau Sant Jordi de Barcelona en el que Jay se había colado sin permiso.
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Starstruck | Kivi
FanfictionNo hay nada que haga más feliz a Jay que conocer a Violetta, su artista favorita. ¿Qué pasará cuando Chiara, su hermana mayor, le ayude a cumplir su sueño?
