2 años después...
El camerino estaba sumido en una calma que no se correspondía con la expectación que reinaba en el exterior.
La sala El Sol, en Madrid, estaba a punto de recibir a Violeta en su primer concierto como artista independiente.
Hacía unos meses que la pelirroja había tomado la valiente decisión de dejar la discográfica, tras haber transcurrido el tiempo que la ligaba a la discográfica por obligación.
Durante su años en la multinacional, Violeta había intentado mantener su esencia al máximo, pero no había podido obviar que los principios de la artista y esa empresa eran prácticamente opuestos.
Por eso, con el consejo de los profesionales más afines a sus valores que había ido conociendo en esos dos años, había decidido forjar su propio camino.
Empezar de cero tras haber sido parte de proyectos enormes había resultado todo un desafío.
Y esa noche era el testimonio de su esfuerzo y dedicación.
Pero no lo había hecho sola.
Chiara no había dejado de estudiar, preparase y moverse por el mundillo de la industria musical alternativa en ese tiempo, siempre con la intención de ayudar a su novia en su trayectoria y aconsejarla en cada paso.
Por eso, cuando la cantante cesó el contrato con su discográfica y, por tanto, con su equipo de management, no hubo ninguna duda de que iba a ser la morena la que asumiera ese puesto.
Nada tranquilizaba más a Violeta que saber que Chiara llevaba, junto a ella, las riendas de su carrera.
A pesar de que seguía trabajando como traductora, su enfoque principal había estado centrado en ayudar a Violeta a construir su nueva era.
Y no había sido nada fácil pasar del dicho al hecho.
Chiara y Violeta se habían encontrado con infinidad de trabas, en vez de facilidades, a la hora de sacar adelante el primer proyecto musical independiente de la pelirroja.
En el camerino de la Sala El Sol, previo a salir al escenario donde esperaba un aforo completo, Chiara y Violeta se miraban emocionadas. No necesitaban decir nada.
Ese era el primer concierto que habían organizado juntas, y todo había sido gracias a su trabajo en equipo, dedicación, resiliencia y noches sin dormir.
Definitivamente, esa sala típica de artistas emergentes no era el Wizink Center al que Violeta estaba acostumbrada. Pero el calor que se respiraba entre bambalinas parecía hasta más reconfortante que el de un estadio lleno.
Violeta había decorado el camerino de manera sencilla pero minuciosa, casi a modo de amuleto.
Había fotos de las giras mundiales con Violetta, que le transmitían un bonito recuerdo de sus primeros, inocentes y enormes pasos en la industria.
También había fotos de su etapa solista en la discográfica, que le suponían sensaciones encontradas. Lo bien que se había sentido en los escenarios y con su público apenas compensaba los malos ratos en los despachos.
Por último, pero más importante que nada, estaban las fotos de su gente. Su familia, sus amigos, sus compañeros de equipo en esa nueva etapa.
Y ella.
Chiara.
Su motor, su guia, su impulso hacia la versión más pura, plena y feliz de sí misma.
Había fotos de ambas de todo tipo.
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Starstruck | Kivi
FanfictionNo hay nada que haga más feliz a Jay que conocer a Violetta, su artista favorita. ¿Qué pasará cuando Chiara, su hermana mayor, le ayude a cumplir su sueño?
