- ¡Han aceptado, Kiki! - anunció Violeta con voz emocionada, justo al salir de las oficinas de su discográfica en Madrid. Apenas había dado unos pasos fuera cuando ya estaba llamando a Chiara, tal y como habían acordado.
Habían estado unas semanas separadas después de haber pasado los días de reencuentro juntas en Madrid, y la cantante no podía esperar para compartir las buenas noticias.
- ¡Lo sabía! ¡Sabía que lo conseguirías, amor! - respondió la morena al otro lado de la línea, llena de emoción y orgullo.
Violeta, con el corazón acelerado, comenzó a contarle los detalles. Había presentado el disco completo, con cada decisión tomada, desde los singles hasta la estética de los videoclips y el formato físico. Como un proyecto cerrado, en el que la cantante no había querido admitir ninguna modificación.
Gracias al apoyo constante de Chiara, Violeta había encontrado la confianza para plantarse firme ante los jefes. Si no hubieran aceptado su visión, habría estado dispuesta a rescindir el contrato, aunque eso significara perder la oportunidad de seguir aprovechando el éxito de la serie que la había lanzado al estrellato.
Sabía que había tomado un riesgo enorme, pero Violeta estaba dispuesta a asumir las consecuencias.
Incluso se había visualizado empezando por su cuenta, desde algo mucho más pequeño que esa enorme compañía multinacional en la que era un número o una cara bonita. Y sabía que moverse como artista independiente podría ser muy difícil, pero también un camino más libre.
Si algo tenía claro era que quería hacer música que realmente la representara.
Y esa determinación fue la que la llevó a perder el miedo.
Y a ganar la batalla.
Al final, esos hombres trajeados le habían dado luz verde a su propuesta.
- ¡Es que no me lo creo, Kiki! - continuaba Violeta, eufórica, mientras caminaba por las calles de Madrid-. Todo va a ser tal y como quiero. Mi primer single... el disco... ¡todo!
- Es lo que mereces, amor. Eres increíble - la respuesta tan inmediata de la traductora hizo sonreír a la pelirroja aún más.
Porque esa vez, la respuesta de la morena no la escuchó Violeta por el altavoz de su móvil a través del que estaban hablando, sino que la voz de Chiara sonó justo a su espalda.
Violeta se giró lentamente, todavía con el teléfono en la mano, para encontrarse cara a cara con una Chiara sonriente, parada a unos metros de ella, en Madrid.
- ¿Qué haces aquí, Kiki? - chilló emocionada, abalanzándose hacia ella.
- Supongo que he aprendido a dar sorpresas - se encogió de hombros.
Apenas bastaron unos segundos para que Violeta la envolviera en un abrazo tan apretado que casi la dejó sin respiración. Después la besó, por supuesto, apenas pudiendo guardarse la sonrisa.
- ¿Cómo sabías que estaba aquí? - preguntó Violeta, todavía incrédula, apoyando su frente en la de Chiara.
- Me lo dijiste tú. Sabía la hora de la reunión y por eso te dije que me llamaras nada más salir. I am a mastermind - vaciló la morena, sacándole a Violeta una sonrisa aún más brillante que la que ya lucía.
- Lo tenías todo planeado… -Violeta sacudió la cabeza, riendo.
- Of course, Vivi. No sabes lo que me ha costado no decirte que venía ¡pero quería verte la cara de sorpresa! - dijo Chiara, acariciándole la mejilla y ese hoyuelo que la volvía loca-. Y ha valido la pena.
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Starstruck | Kivi
FanfictionNo hay nada que haga más feliz a Jay que conocer a Violetta, su artista favorita. ¿Qué pasará cuando Chiara, su hermana mayor, le ayude a cumplir su sueño?
