EXTRA

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La mañana comenzó de una manera muy movida, Sanji se levantó desde muy temprano para preparar el desayuno, aunque faltaban dos horas para las clases de la pequeña Beta tenia que tener listo todo, no le gustaba ser impuntual, mucho menos dejar todo a la mera hora.

También tenía que despertar a Zoro pero no podía despegarse de la cocina, por suerte tenía una pequeña ayudante que se mantenia sentada muy paciente esperando su desayuno.

–¿Puedes ayudarme a despertar a tu papá?–le preguntó a la pequeña.

–¡Si!–dijo para después salir corriendo de la cocina.

La pequeña al entrar a la habitación de sus padres salto a la cama y después empezó a brincar sobre el cuerpo del mayor tratando de despertarlo.

–Hmm...–se quejo el peliverde.

–Mamá Sanji, dijo que tienes que levantarte.

–¿Qué hora es?–preguntó aun medio dormido.

La niña miró el despertador, después miró sus manos y le enseñó seis de su dedos para decirle la hora, aún no identificaba bien los números pero podía ayudarse con sus manos.

–¡Así!–dijo con sus dedos.

Zoro cómo pudo abrió los ojos, la luz le molestaba por lo que le costaba ver.

–¿Las seis?¿Es enserió?–rápidamente se levantó.–Avísale a mamá que ya estoy despierto y tomaré un baño.

–¡Si!–La niña una vez más salio corriendo de la habitación esta vez con dirección a la cocina.

–¡Papá tomará un baño!

–Perfecto, gracias Sora, tu desayuno esta listo.

Frente a la pequeña se encontraba un platillo de pancakes decorados con fruta, Sanji cuidaba muy bien la alimentación de su hija pero un postre no venía mal de vez en cuando, la niña se veia muy feliz al ver su comida, amaba cuando le preparaban ese tipo de postres y más cuando se lo decoraban.

–¡Gracias mami!

El último en desayunar fue Zoro, todos se encontraban apurados, tanto Sanji cómo el peliverde tenían que ir al trabajo pero antes de eso tenían que dejara a la niña.

–Bien este es el plan,  dejaremos a la niña, después te dejo en el restaurante y luego me voy a mi trabajo.–dijo mientras conducía.

–¿Qué? No, necesito el auto, yo te dejaré al trabajo.

–¿Qué? ¿Pero y si te tardas?

–Claro que no, solo iré a revisar unas cuantas cosas, a lo mucho tardo tres o cuatro horas, salgo del restaurante a tiempo, paso por mi hija, después paso al centro comercial por unas cosas y al último te recojo, no olvides que hoy iremos a conocer al bebé de Luffy y Law.

–Es verdad, por un momento lo había olvidado, pero en fin, tu ganas quédate el auto.

Finalmente se habían puesto de acuerdo, después de dejar a la niña en la escuela, Sanji y Zoro intercambiaron asientos, el camino al trabajo del peliverde no era muy lejos por lo que les quedaba perfecto y llegarían a tiempo.

Horas después de terminar sus deberes en el restaurante cómo lo había planeado salió a tiempo para recoger a la pequeña Sora y junto a ella se dirigieron al centro comercial.

–¿Cómo te fue querida?–preguntó.

–Bien, mami, hoy dibuje a mi familia.–mostró un dibujo, que más más eran algunas rayas y círculos simulando el cuerpo de una persona.

ENTRE NOSOTROS//OMEGAVERSEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora