~ Capítulo 33 ~

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Angel

- Entonces... ¿Jared? - pregunté, mirando al chico de arriba a abajo tras haber olvidado su nombre.

- Eh... Sí.

- Jared. - repetí, asintiendo con la cabeza. Me iba a costar memorizarlo. Era un nombre muy... No sé, normal. - ¿Cuánto dura tu turno?

- Pues... - miró el reloj de la pared mientras servía un gin-tonic a una chica que acababa de llegar. - Quince minutos, más o menos.

Asentí, toqueteando la superficie de la barra mientras suspiraba, aburrido.

Aprovechando que ahora era capaz de bajar las escaleras sin sentirme como si me estuviera atropellando un tren, había decidido bajar para darle una sorpresa a Husk. Bueno, quizás "sorpresa" no era la mejor palabra para algo tan simple como bajar al bar a verle, pero teniendo en cuenta que había estado evitando las zonas comunes del hotel por dolor tanto físico como de cabeza, para mí era un gran logro.

Lo cierto es que la recuperación estaba yendo mejor de lo que esperaba. Ahora caminaba sin problemas, quizás cojeando de vez en cuando, pero nada importante. Y mientras nadie me empujara o me tocara justo en los puntos en los que me dolía, estaba bien. Por supuesto que no le iba a decir nada a Valentino. A él le dije que necesitaba una baja de dos semanas mínimo, y ya llevaba cerca de una y media, así que aprovecharía hasta el último momento para evitar tener que pisar el estudio.

Y si todo iba bien, no tendría que volver a pisarlo.

- Pues Jared, ponme el cóctel que mejor te salga.

- Ehm... Vale. - Respondió, sin saber muy bien cuál era el que mejor se le daba. Se quedó unos segundos pensando, quieto, hasta que algo le hizo "clic" en la mente y comenzó a moverse detrás de la barra, buscando los ingredientes.

Mientras tanto, me dispuse a sacar el móvil y a meterme en el chat de Husk. Ya le había mandado un par de mensajes a lo largo de la semana para que se acostumbrara a la sensación, y él no terminaba de cogerle el gusto a la idea, pero se intentaba adaptar por mí. Me hacía gracia la cara que ponía cuando me veía escribir en el teclado a toda velocidad con mis dos pulgares, como si fuera una habilidad sobrehumana. Aunque le insistí en que barajar las cartas como él lo hacía tenía mucho más mérito, él no parecía convencido.

Angel: Dónde estás? Estoy en la barra

Simple, directo. Lo justo y necesario porque sabía que más de eso probablemente le daría un derrame cerebral digital. Dejé el móvil encima de la barra mientras Jared seguía con lo suyo, sacando botellas y agitando no sé qué mezcla en una coctelera. El chico parecía profesional, pero había algo en su forma de moverse que me daba vibras de principiante. Como si estuviera esperando que alguien le evaluara en cualquier momento. O que le echara la bronca.

Lo observé por un momento, apoyando mi barbilla en la mano mientras tamborileaba los dedos contra la superficie de madera. El chico era mono, algo más bajito que yo y se le veía... No sé, nervioso. Cada vez que me miraba de reojo se ponía más tieso que un palo, y me empezaba a picar la curiosidad. No podía ser por el cóctel, ¿no? Tampoco le estaba pidiendo una obra maestra culinaria, solo algo que no me supiera a colonia barata.

El móvil vibró ligeramente en la barra, pero cuando lo miré vi que Husk seguía sin contestar, aunque ahora estaba en línea y había leído mi mensaje. Claro. Lo típico. Seguro estaba ahí sentado, mirando la pantalla como si fuera un puto jeroglífico egipcio. Me lo imaginaba apretando cada letra con el índice, y la idea me sacó una pequeña sonrisa.

Mientras esperaba (y me desesperaba), volví a fijarme en Jared, que ahora estaba sirviendo el cóctel en una copa bastante bonita. Me enderecé un poco en el asiento, decidiendo matar el tiempo de la mejor manera que sabía: hablar.

𝙃𝙊𝙋𝙀 ❧ 𝐇𝐮𝐬𝐤𝐞𝐫𝐝𝐮𝐬𝐭Donde viven las historias. Descúbrelo ahora