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XVI

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-¡Ve por el, Astro!- gritó Danny, repitiendo la acción de arrojar la rama desde el pórtico hasta el tronco del sicomoro junto a la reja.

El cachorro salió disparado en esa dirección, tomó velozmente la rama entre sus dientes y corrió de regreso a Danny sin dejar de agitar la cola.

-Buen chico- felicitó Danny, palmeandole la cabeza. Quería aprovechar las últimas horas que estaría con el cachorro antes de que Vlad lo llevara de vuelta al portal.

Había descubierto que Astro no solo no era un mal perro fantasma, sino que además estaba bien entrenado. Solo era cuestión de tratarlo bien y darle atención para que no se molestara y terminara transformandose en un monumental perro fantasma.

Tres cuartos de hora más tarde Danny estaba agotado. Decidió tomar un descanso y, tras colocar agua fresca en un cuenco de plástico y dejarlo junto a la puerta, entró a tomar una bebida del frigorífico. Extrañamente la despensa de Vlad tenía ahora muchas más cosas que agradaban a Danny. El millonario magnate había reemplazado las bebidas adulteradas por envases de jugo de todos los sabores. Además, la enorme alacena que antaño estuviera apenas provista de alimentos importados, estaba ahora atiborrada de cereales.

Danny se sentó en el sofá de piel de la sala y encendió la gigantesca pantalla de plasma. Quería descansar un rato antes de seguir jugando con Astro hasta la llegada de Vlad. Uno a uno fue cambiando los canales hasta llegar a los noticieros.

-¿Papá?- Danny miró estupefacto al susodicho sosteniendo una pancarta que rezaba: "Regresanos a Danny". Junto a él estaban Jazz, a todas luces siendo obligada a formar parte de aquello, y su madre con los ojos llorosos que no dejaba de restregarse las manos.

Danny no alcanzó a oír lo que el reportero decía, pero si vio que acercaba el micrófono a su padre para cederle la palabra.

-Nuestro hijo fue secuestrado y no descansaremos hasta encontrarlo.

Alterado, Danny apagó el televisor. Empezó a caminar de un lado al otro mientras intentaba pensar en algo convincente. Podría llamar de nuevo a su casa, pero conociendo a su padre, seguro este creería que se trataba de algún plan siniestro de su "secuestrador".

Quizá si iba con Sam y le pedía que hablara con su familia...

Si, tal vez eso funcionaría. Danny comenzaba a calmarse cuando salió de la mansión para ir por Astro. Un vacío se abrió en su estómago al darse cuenta de que no estaba.

-¡Astro!- lo llamó, recorriendo toda la periferia del jardín. Genial, más problemas.

¿Por qué siempre tenían que empeorar las cosas?

A toda prisa, Danny voló en busca del cachorro. Primero lo encontraría, lo devolvería a la mansión y después iría a lo de Sam.

Todo pintaba a resolverse fácilmente, pero Astro no estaba por ninguna parte.

¿A donde podría haber ido?

Danny buscó en los parques, cerca de las veterinarias y por las azoteas. Hurgó en los callejones y por los jardines de las casas. Ni siquiera se dio cuenta de estar cerca de su propia casa hasta que una presencia fantasma activó su sentido sensorial.

Danny contuvo el llamado cuando vio al cachorro atravesar la fachada de su casa como si nada.

-Oh, no.

Debía hacer algo, y pronto.

Buscó por la hierba un trozo de rama y entró en la propiedad lo más silencioso que le fue posible.

La primera planta estaba vacía. Danny intentó volverse invisible al oír ruidos en la cocina, pero descubrió, para gran desaliento suyo, que no funcionaba.

-¿Por qué?- lo intentó una vez más. Nada. Sus poderes no respondían como antes. Tuvo que subir a la carrera cuando los pasos se aproximaron en su dirección-. Astro- susurró, mirando por el piso, agitando la rama por si el cachorro estaba cerca.

-Lo sé. Mis padres son unos exagerados. Dramatizan todo y nos hacen quedar en ridículo.

De nuevo Danny se apoyó contra la pared, contuvo la respiración al ver pasar a Jazz de largo hablando por su celular. Afortunadamente su hermana no lo notó y se encerró en su habitación.

Danny se dio media vuelta y sintió la sangre abandonar su cuerpo al ver a su padre apuntándole con una vayesta.

-¡Ajá! Lo sabía. Mi detector de fantasmas realmente funciona.

-No soy...- Danny sacudió las manos, se dio cuenta de que hablar era en vano, así que echó a correr hacia su habitación.

Apenas tuvo tiempo de cerrar la puerta cuando una flecha penetró a medias en la madera, astillandola, produciendo un agujero con la forma de una estrella.

-Ay, no. Ay no.

Ahora ni siquiera podía volar. Danny comenzó a caminar hacia atrás despacio al escuchar el pomo sacudirse.

Astro, que estaba bajo su cama, salió y le saltó encima. Danny alcanzó a atraparlo al vuelo, pero supo que estaban atrapados al mirar por la ventana. Su madre aguardaba en el jardín con lo que parecía un arpón para fantasmas.

Si tan solo pudiera usar sus poderes.

-Ya te tengo, chico fantasma- celebró Jack Fenton al empujar la puerta. Danny empezó a tiritar. Iban a atraparlo. No importaba qué hiciera o dijera, no le creerían porque no podía volver a su forma humana-. Prometo que será rápido.

Jack Fenton apuntó, colocó el índice en el gatillo. Estaba por accionarlo cuando una especie de vampiro fantasma atravesó el techo para su gran desconcierto y, aprovechando su estado de perplejidad, tomó al chico en brazos del mismo modo que el chico llevaba al perro y salió por el techo tan rápido que no le dio tiempo a decir-. Caracoles.

Experimento fantasma.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora