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XXXV

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Un pánico cerval se había apoderado de Danny en cuanto vio a Paulina sosteniendo la puerta de su habitación. No había podido frenar la, ya de por sí, inminente, transformación. Había sucedido todo en menos de un minuto, y cuando quiso explicarse Paulina se había ido. No podía salir de su habitación ni arriesgarse a ser visto por su familia, así que optó por salir por la ventana y planear por la ciudad mientras intentaba pensar en una solución a otro de sus caóticos problemas.

Era arriesgado buscar así a Paulina, pero tampoco estaba seguro de sí ella lo escucharía siendo el "perdedor".

Sus amigos no podían ayudarlo ni aconsejarlo esta vez. Sólo había construido una montaña de malas desiciones y ahora debía enfrentarse a ellas.

Entrada la madrugada, Danny decidió acudir a la mansión de Vlad. Los párpados le pesaban como si tuviera arena en ellos debido al sueño y la cabeza no dejaba de dolerle.

De nueva cuenta Vlad no estaba por ningún lado. Danny lo buscó cuarto por cuarto. Estaba flotando sobre las escaleras cuando volvió a perder control momentáneo sobre sus poderes. Cayó de sentón sobre el quinto peldaño, luego su cuerpo se desmaterializó a su forma invisible, haciéndole caer hacia otra sección subterránea de la casa de la que no tenía conocimiento alguno.

El espacio estaba por completo a oscuras. Y Danny tuvo que desplazarse a pie tanteando las paredes en busca del interruptor de la luz, cuando lo encontró, sus ojos no dieron crédito a lo que veía.

¡Era un laboratorio fantasma!

Corrección. Era el mismo laboratorio fantasma que Vlad había utilizado en el pasado. Danny lo constató al ver con detenimiento el lugar, lleno de máquinas y dispositivos de alta tecnología, centenares de instrumentos, una cámara de ectoplasma, y junto a uno de los libreros el mismo cubo con el que Vlad lo había apresado el día que organizó una fiesta con sus amistades de la universidad.

Danny se sintió débil, mareado y confuso. De tal guisa que cayó de rodillas frente al enorme armamento instrumental.

¿Acaso Vlad...él, le había mentido todo el tiempo?

No podía ser.

Más consciente de los hechos, Danny se sostuvo de una de las mesas para levantarse. Hasta el fondo del laboratorio había varias cajas de cartón apiladas en vertical. Danny se tomó el tiempo de revisar algunas. Aún no salía del shock cuando encontró varios jarrones como el que había roto el primer día que hallanó la casa del magnate.

Todos contenían cenizas. Y todos ellos eran idénticos entre sí, tanto en color, como en tamaño y forma. Réplicas.

Estupefacto, obnubilado por el descubrimiento, Danny contuvo apenas el impulso de querer destrozar el laboratorio.

Si lo hacía, Vlad sabría que ahora él estaba al tanto de todo.

¿Seguiría prestandole la máquina?

¿Qué otros planes macabros tenía para él?

Todo el tiempo había sido manipulado. Tal como Sam le había advertido. Y como sus corazonadas iniciales le decían a gritos.

Sintiéndose ingrávido y falto de fuerzas, devolvió todo a su sitio original y se desplazó hacia la planta superior.

Había sido un completo estúpido y ahora ya no estaba seguro de nada.

Había ido allí para volver a su forma humana, pero de pronto se le ocurrió que no quería ser más Danny Fenton.

Al que sus compañeros fastidiaban y acosaban, al que sus padres ignoraban, al que todos mentían y manipulaban.

No. Danny Fenton era demasiado débil.

Por sus mejillas caían lágrimas ectoplásmicas, sus manos se crispaban y sus labios temblaban.

En un último arrebato de enojo, Danny se dirigió al laboratorio falso y creó una gran bola de energía que luego arrojó contra la máquina descondensadora, destruyéndola al instante.

No más Danny Fenton.

Experimento fantasma.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora