Vlad Masters se sentía seguro consigo mismo, pese a la eventualidad de su rompimiento con Daniel. Todo era parte del tira y afloja. Tenía que hacer que Danny se diera cuenta de sus sentimientos y estableciera prioridades.
El desliz con Paulina era lo de menos. Pero si permitía ese tipo de conducta, Danny se creería con el derecho de repetir su comportamiento. Por lo tanto, tenía que recibir un castigo.
Había que doblegarlo, orillarlo a disculparse y entonces, y solo entonces, Vlad accedería a darle otra oportunidad.
Esto era lo más lejos que había llegado en sus relaciones. Un hombre de su edad ya debería haber sentado cabeza y formado una familia. No obstante su obsesión con Maddie le había consumido gran parte de su vida.
¿Quién habría pensado que llegaría a superarla gracias a su propio hijo?
Danny había heredado el encanto de Maddie, pero gran parte de su personalidad impulsiva venía de Jack. Aunque esto, lejos de repelerlo, lo atraía mucho más. Danny era como un desafío que ansiaba dominar.
Vlad no se había detenido a pensar en el futuro. Quería llevar las cosas con calma. Un paso a la vez. Como si no fuera suficiente problema haber perdido la cabeza por un adolescente, hijo de su enemigo jurado, además.
Nimiedades.
Había pasado de quedarse en su mansión para alargar un poco el correctivo de Danny. Que no tuviera ocasión de contactarlo en un tiempo. Que viera la gravedad de sus acciones.
Sin embargo, Vlad ya se estaba cansando de tener que quedarse en costosos hoteles de paso. Aquello lo hacía sentir todavía más solo y miserable. En su hogar al menos tenía la posibilidad de experimentar y de entrenar sin ningún tipo de cuidados.
Decidió que ya era suficiente castigo. Dejaría que Danny se explicara. Su primera discusión de pareja. Entonces todo retomaría su curso y Vlad continuaría cortejandolo, haciendo a un lado las molestas inseguridades.
Cuando abrió la puerta, esperó encontrarse a Danny sentado en el sofá de la sala de estar, o quizá comiendo un emparedado en el comedor. Pero su presencia pasó sin pena ni gloria.
Repasó la planta baja sin novedades.
Extrañado, Vlad se rascó la barbilla. No era común que fallara en sus cálculos. Y estaba muy seguro de que Danny estaría esperando su regreso.
Su inmenso ego empezó a colapsar tan pronto subió las escaleras y notó el estropicio del laboratorio que contenía la máquina descondensadora.
Trozos de metal, fusibles y teclas yacían desperdigados sobre la alfombrilla.
La pared del laboratorio exhibía un gran agujero. Por milésimas de segundo Vlad se preocupó en serio, creyendo que algo le había pasado a Danny. El daño del prototipo de la máquina era lo de menos.
Angustiado, corrió a la habitación de las cámaras para revisar una a una las cintas.
Vio a Danny husmeando en su verdadero laboratorio, descubriendo el embuste y reaccionando a la impulsividad y el enojo. Un comportamiento propio de su padre.
Al menos no había resultado herido como erróneamente supuso.
Ahora su plan presentaba una seria brecha que debía subsanar.
La pregunta era...¿Cómo?
**
Danny hizo caso a su sentido fantasmal aunque ya era entrada la noche. La presencia provenía de la secundaria Casper.
Habría preferido no pararse en su escuela en un tiempo, pero el deber llamaba y no podía hacer caso omiso, aún cuando estuviera enfadado y decepcionado con sus seres queridos.
El fantasma de las cajas había vuelto a escapar del portal. Seguramente su padre había intentado activarlo de nuevo.
-¡Tu, otra vez!- exclamó el ente del overol, concentrando su energía en reunir todas las cajas de cartón a su alcance dentro de la bodega de la secundaria.
-Soy yo quien debería decirlo- farfulló Danny, esquivando un par de cajas que le fueron arrojadas en el acto.
Después de enterarse de la manipulación de Vlad, ya no estaba seguro de lo que quería hacer de su vida, más allá de ser Danny Phantom de forma permanente.
Decenas de cajas atravesaron a Danny tan pronto este usó la desmaterialización para evitarlas. Esperó a que su enemigo se quedara sin minuciones para contraatacar y taclearlo.
Con el fantasma de las cajas a cuestas Danny cruzó todos los muros hasta derribarlo en el jardín delantero. Luego abrió el termo Fenton y lo absorbió.
La pelea había terminado. Una de tantas.
Antes solía quejarse de su condición de fantasma, pero en realidad le había sido de muchísima ayuda. Aún si terminaba agotado.
-Buen trabajo, Danny.
Danny entornó la mirada con disgusto y se giró para ver a su interlocutor. Era Vlad en su forma fantasma.
-Genial, hoy será al dos por uno- murmuró Danny, apuntando el termo hacia su nuevo objetivo.
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Experimento fantasma.
FanfictionVlad se hace amigo de Danny y pretende ayudarle a mejorar sus habilidades. VladxDanny.
