Danny suspiró derrotado al ver el tiradero de prendas en el suelo. Había vaciado su escaso repertorio de ropa y no tenía nada decente que ponerse para el baile.
Podría usar cualquier cosa, pero se trataba de Paulina. Tenía que lucir más que bien. Desafortunadamente sus ahorros no eran suficientes para proveerse de un buen traje y Sam estaba de nuevo molesta con él, por lo que resultaba evidente que no iba a serle de ayuda esta vez.
Danny soltó una camisa azul al oír su móvil vibrando sobre la cama. Había estado pasando de el toda la mañana en sus prisas por encontrar algún buen cambio de ropa. Primero intuyó que se trataría de Tucker pero se mordió el labio al ver el nombre abreviado de contacto.
SV. Señor Vlad.
"Estimado Danny, tengo reunión dentro de una hora, por lo que no me será posible entrenarte el día de hoy. Quedo atento a tu respuesta para aplazar la actividad a otro día"
VM.
Danny se dejó caer de espaldas en la cama, releyó una vez más el mensaje. Se había olvidado del entrenamiento. De todo en realidad. Ni siquiera le había avisado a Vlad de que iría al baile.
Ansioso, Danny tecleó una contestación.
"Sin problema. Pero necesito usar la máquina para..."
Danny exhaló ante los puntos suspensivos. Borró el mensaje y probó otra vez.
"Debo ir al baile. Usaré la máquina descondensadora"
No.
Negó con la cabeza y dejó caer el celular a su costado. No necesitaba de la ayuda de Vlad para usar la máquina. Y además tenía una copia de las llaves de su casa.
Iría, usaría la máquina y regresaría a tiempo para el baile.
¿Qué podía salir mal?
**
Nervioso, Danny golpeó la puerta con los nudillos. El viento helaba y él lamentaba no traer algo más cálido consigo, pero era lo que había conseguido. Traje azul y rosas blancas, tal como lo había pedido Paulina.
Al segundo llamado un hombre de la tercera edad atendió. Danny tragó saliva al ver al padre de Paulina quien a su vez lo veía con severidad.
-Le haces algo a mi hija y...- la advertencia quedó en el aire toda vez que Paulina salió a su encuentro.
Danny observó embobado el ceñido vestido de saten violeta que resaltaba cada curva de la bella Paulina, cuya cabellera caía en una lacia y oscura cascada.
-Te ves...
"Sexy"
-Linda- añadió con una sonrisilla nerviosa ante la mirada estricta del padre.
-Vamonos- tajó Paulina tomándolo del brazo.
El aula de deportes había sido previamente adornada con varios arcos de globos, así como serpentinas y logotipos del equipo de fútbol.
Había varias mesas distribuidas a lo largo del perímetro y la pista de baile estaba casi vacía para cuando Danny y Paulina llegaron.
Danny no podía sentirse más orgulloso de semejante logro. Tenía a la chica más sexy de todo el colegio a su lado.
-Hay que bailar- propuso Paulina, enredando su brazo enguantado en el cuello de Danny.
Danny no titubeó ni un segundo en ir a la pista. Tres maravillosas baladas transcurrieron como un sueño. Él se sentía ligero como una pluma y no podía dejar de mirar los seductores ojos de Paulina.
¿Era real?
De repente sintió unas irrefrenables ganas de besarla, pero Paulina esquivó a tiempo el beso y se separó de él para abanicarse el rostro con la mano.
-Hace calor. ¿Por qué no me traes un ponche?
-S-Seguro.
Danny se dirigió a la mesa del ponche. Tucker estaba sentado en las gradas pero al verlo no dudó en acercarse.
-¿Cómo vas con la sexy pollita?
-Tucker- lo reprendió Danny por lo bajo, simulando beber de su vaso. Después se relajó un poco y sonrió-. Todo es genial. En verdad me gusta- admitió, mirando en dirección a Paulina. Esta se había sentado en una de las gradas para aplicarse polvo en el rostro.
-No dejes pasar tu oportunidad, galán- lo animó Tucker con un codazo amistoso.
Danny asintió con timidez.
-¿Y Sam?- preguntó, fijándose en la ausencia de la aludida.
-Dijo que tenía gripe- Tucker se alzó de hombros-. Supongo que...¿Qué?- inquirió ante la mirada sugestiva de su amigo-. Ella no va a querer venir conmigo.
-No lo sabrás si no se lo pides.
-Que va- Tucker dejó salir el aire contenido-. Quizá tengas razón- meditó al ver a Danny abordando a Paulina.
En algún momento de la noche y tras varias canciones, una luz mortecina bañó la pista de baile. La música lenta incentivó a los bailarines a pegarse más a sus respectivas parejas. Danny no fue la excepción. El dulce aroma del cabello de Paulina lo aturdía. Quería besarla y tocarla como nunca había podido hacer hasta entonces.
-¿Te estas divirtiendo?- preguntó Paulina, ciñendo sus manos a la espalda de Danny para guiarlo hacia una de las mesas.
-Bastante- concordó Danny, atrayendola más hacia él para darse valor-. Paulina, hay algo que he querido decirte desde hace tiempo.
-Ajá- sonrió Paulina levantando la mano y mostrando su pulgar abajo.
-Tu me...me...- Danny apenas tuvo tiempo de cerrar los ojos cuando Dash le arrojó uno de los recipientes del ponche encima. El traje azul se tiñó de rosa, pero eso fue lo de menos pues todos los presentes, incluida Paulina empezaron a burlarse y a señalarlo con gran estrépito.
Helado, pegajoso y a punto de llorar, Danny sólo pudo echar a correr y desear que se lo tragara la tierra.
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Experimento fantasma.
FanfictionVlad se hace amigo de Danny y pretende ayudarle a mejorar sus habilidades. VladxDanny.
