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XXXVIII

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A Danny le parecía que el laboratorio resultaba más sombrío de lo habitual, el aire dentro del espacio cerrado estaba más viciado, la atmósfera a su vez era más densa. O quizá lo estaba imaginando.

No se tranquilizó ni aún cuando Vlad le explicó en que consistía aquella extraña máquina. Un tomógrafo de emisión de positrones, el cual utilizaba minúsculas cantidades de material radiactivo para obtener imágenes del metabolismo y la función de los tejidos del cuerpo. La nueva máquina tenía la función de recopilar todos los datos de su organismo y arrojarlos por medio de dispositivas de rayos x que Vlad después analizaría para poder continuar con la descondensación definitiva.

Enfundado en una bata blanca, guantes y mascarilla, Vlad se posicionó junto al arco de la camilla en la que debía recostarse Danny.

-¿Listo?

Danny no lo estaba, pero asintió y se recostó en la fría plancha metálica, con el cuerpo recto y los brazos apoyados a los costados. Cerró los ojos cuando Vlad accionó el mecanismo que desplazaba la camilla al interior del arco lleno de luces.

Por un breve lapso de tiempo Danny se imaginó atravesando el portal fantasma que yacía en casa de sus padres.

Una luz cegadora lo envolvió. No dolía, pero sentía su mente vaciarse a medida que permanecía estático dentro del arco.

Su disgusto desapareció, lo mismo que su tristeza y rechazo.

¿Estaba enojado por algo?

¿Qué era lo que le preocupaba momentos antes de estar ahí?

De pronto Danny comenzó a sentirse relajado. Las emociones oscuras habían desaparecido, dando lugar a un confort sin precedentes. Se sentía flotar sobre un colchón de plumas.

Era feliz.

Debía serlo.

Una tenue sonrisa empezó a ensancharse en sus labios. La transformación en su cuerpo se revertía y retornaba en intervalos de treinta segundos por vez.

Después todo fue oscuridad.

Pensativo tras varios minutos de inactividad, Vlad bajó la palanca para que la cama de resonancia magnética saliera. Sobre esta, Danny en su forma humana dormía plácidamente.

Había funcionado.

Vlad se secó la fina película de sudor de la frente. Se retiró la mascarilla y se inclinó sobre el rostro de Danny para robarle un beso cálido.

Viendo que no despertaba, deslizó sus brazos bajo las rodillas del chico y lo cargó con cuidado para llevarlo a su habitación.

Experimento fantasma.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora