Vlad bebía una humeante taza de té de lavanda cuando avistó a Danny por la cámara de vigilancia del jardín. Enseguida dejó la taza de porcelana sobre la repisa y se precipitó hacia la puerta, aguardando prudentemente a que el chico tocara. Luego dejó transcurrir veinte segundos más antes de abrir.
-Danny- no ocultó su alegría por verlo.
-Falta una hora para que empiece la transformación- explicó Danny, fijándose nuevamente en su reloj de muñeca.
Vlad asintió y le cedió el paso haciendo una sutil reverencia a modo de bienvenida antes de cerrar la puerta. Era la solución temporal que ambos habían acordado, en vista de que era la última semana de clases. Después de que Danny entrará en la máquina descondensadora disponía de veinticuatro horas exactas siendo humano, pasado ese tiempo volvía a su forma fantasma.
Ya era jueves. Así que solo harían falta dos accesos a la máquina y entonces si Vlad podría darse a la tarea de ajustar los desperfectos.
Una hora era demasiado tiempo a parecer de Vlad. Usualmente Danny llegaba con media hora de anticipación, pero era difícil calcular el tiempo y las distancias en el transporte público. Por ello había insistido en enviar su limusina a buscarlo a la escuela, pero Danny se había rehusado alegando que no quería llamar la atención.
-Bueno, aún queda tiempo para que te transformes. Podríamos divertirnos mientras tanto.
-Ah...si- aceptó Danny rascándose la mejilla. Había pensando que Vlad sugeriría la habitación de juegos entre las opciones, pero el millonario hombre fue directo hacia él y, tras acariciarle la mejilla con ternura, procedió a besarlo en los labios con un frenesí tan inesperado que el propio Danny no tuvo tiempo ni de cerrar los ojos ante lo súbito del acto.
Correspondió lo mejor que pudo los rápidos y vivaces roces de lengua. En algún punto cerró los ojos y se entregó al pasional contacto hasta que se sintió asfixiar y tuvo que usar ambas manos para apartar a Vlad y así tomar aire.
-Danny, Danny, ¿Estoy siendo muy rudo?
Danny negó con la cabeza, pese a sentirse mareado.
-Es solo que...creía que íbamos a hacer otra cosa.
Vlad pareció sumamente complacido ante el inocente comentario de Danny. Lo tomó de la mano y lo empujó sobre el sofá antes de abalanzarse una vez más a reclamar los suaves y húmedos labios del adolescente.
Hasta ahora no habían pasado de besos y caricias, así que Vlad optó por ir un poco más allá. Se entretuvo besando primero los labios de Danny, después bajó a su cuello. Aquella lozanía tan tersa donde ansiaba hincar sus colmillos, pero mantuvo su lado primitivo a raya y alargó el brazo hacia el compartimiento bajo el sofá, de donde sacó un diminuto envase azulado. Rompió el sello con las uñas y se aplicó un poco del líquido óleoso en su mano.
-¿No vamos a besarnos una hora entera, verdad?- se quejó Danny con las mejillas arreboladas. Vlad lo calló con un nuevo beso, enredó su lengua con la inexperta del menor y entretanto deslizó su mano por la espalda de Danny hasta llegar a su entrada.
-Será un poco incómodo- avisó entre beso y beso. Y sin más preámbulos introdujo un dedo en Danny, quien se tensó abruptamente contra su cuerpo.
-Espere- balbuceó Danny, cerrando uno de sus ojos ante lo molesto de la experiencia. Podía sentir el largo dedo de Vlad ir y venir dentro de él. No sólo era sumamente incómodo sino también extraño. Pero antes de que pudiera reprocharle al respecto, Vlad introdujo un segundo dedo y los movió en círculos, primero en un sentido y luego en otro.
Danny se aferraba con fuerza a las solapas del mayor, aguantando los quejidos que pugnaban por delatarlo.
¿Qué era todo esto?
Entonces Vlad volvió a besarlo, con dulzura esta vez, mientras seguía dilatandolo. Danny jadeó contra la boca que lo aprisionaba y sin entender cómo o por qué, comenzó a masturbarse para aliviar aquella incomodidad latente.
Vlad advirtió lo que hacía y deslizó su mano libre sobre la de Danny para marcar un ritmo mucho más lento.
-Ve despacio- lo instruyó, obligándolo a desacelerar hasta que Danny no pudo más y se corrió de forma estrepitosa, marchándolos a ambos en el proceso.
-Lo...siento- jadeó Danny con el rostro tan rojo como la sangre. Vlad lo tomó del rostro y le lamió con descaro los residuos que le cubrían la mejilla-. Es normal ser precoz en un inicio- murmuró en un intento de aminorar la pena de Danny, quien agitado y avergonzado, se dejó caer de espaldas en el sofá.
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Experimento fantasma.
Fan-FictionVlad se hace amigo de Danny y pretende ayudarle a mejorar sus habilidades. VladxDanny.
