Vlad Masters se desabrochó el botón de los pantalones y se los quitó mientras se tumbaba sobre el cuerpo desnudo de Danny, sosteniendole los brazos a cada lado de la almohada. Lo vio titubear, así que silenció cualquier duda, queja o reclamo, apoderándose de sus labios mientras le separaba los muslos y se hundía de lleno en él de un empujón.
La presión en su miembro fue tan fuerte y exquisita, pero en cambio Danny le hincó las uñas con desmedida fuerza en los brazos. Le había hecho daño. A pesar de que llevaba varios días dilatandolo con premura en medio de un ritual de besos.
Vlad temió no poder ir más allá. Había entrado a la perfección, pero si el chico no se relajaba lo suficiente, el acto, lejos de resultar placentero para ambos, se volvería un martirio para el menor y un despropósito para Masters.
Con gentileza, Vlad tocó la mejilla de Danny, que había apretado los ojos y parecía estar conteniendo la respiración.
-Mírame, Danny- le pidió, resuelto a no moverse pese a sus ansias carnales de poseerlo.
Lentamente Danny acató. Abrió sus ojos azules mientras lidiaba con el dolor creciente, acuciante y punzante.
-¿Te duele mucho?
Danny iba a asentir, pero percibió a tiempo el fuerte anhelo de su interlocutor. La pregunta, lejos de buscar aprobación, semejaba casi a un ruego.
-Estoy...bien- supo que sus palabras eran las apropiadas, pues Vlad lo besó con apremio. Danny cerró los ojos. Podía sentir la respiración entrecortada de Vlad, su piel caliente rozandolo, sus manos tibias tocándolo. Desconectó entonces su vacilación, acalló sus dudas internas y su cuerpo dejó de estar en tensión.
Pasados unos segundos Vlad lo embistió con firmeza, sujetándolo con fuerza de las caderas.
Y fue más y más fuerte.
Más y más profundo.
Danny gimió, sollozó en tanto Vlad apretaba los dientes y seguía moviéndose dentro de él, empujando, bombeando hasta llegar al límite. Hasta que sus fuerzas flaquearon y acabó por tensarse y derramarse dentro de Danny y este en medio de los dos.
-Mi bello muchacho- clamó Vlad, besándole el cuello con ternura. Ahora era suyo por completo, y nada ni nadie iba a interponerse, pues prefería perder la vida antes que a su amado chico de ojos azules.
**
La mañana se presentó apacible, cálida y luminosa. Vlad se abotonaba la camisa blanca de manga larga cuando vio a Danny removerse entre las sábanas.
Lo oyó gemir de dolor y optó por tumbarse nuevamente al lado suyo para tranquilizarlo.
-Buenos días, Danny- lo saludó en cuanto el susodicho abrió los ojos y fue consciente de la situación.
-Buenos días- profirió en tono bajo, tratando de levantarse. Vlad le sirvió de apoyo al tomarlo de las manos.
-Quiero que te vistas cuanto antes porque iremos a dar un paseo.
Danny parpadeó largamente, confuso. Estaban siendo días agitados y su mente estaba llena de bruma.
Había pasado de estar en una magnífica mansión a viajar en un jet privado hasta otra mansión victoriana dentro de una provincia de ensueño.
Todo era tan surrealista que le dolía la cabeza cada vez que rememoraba lo ocurrido.
Solo una cosa era segura. Se sentía bien con Vlad. Pero era su pareja, así que tenía que ser de ese modo.
-Vístete y baja- repitió Vlad, besándole las manos antes de retirarse de la habitación.
De alguna manera extraña, Danny sintió que debería estar haciendo algo importante, pero por más que se esforzaba, no sabía qué era.
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Experimento fantasma.
FanfictionVlad se hace amigo de Danny y pretende ayudarle a mejorar sus habilidades. VladxDanny.
