XX

179 26 4
                                        

A medida que pasaban los minutos el beso iba cobrando intensidad, de tal guisa que Danny tuvo que apartarse un momento a tomar aire. Tenía el rostro completamente enrojecido y la situación empeoró cuando Vlad volvió a apresarlo con su boca hambrienta, ávida de saliva y de jugueteos.

Danny estaba atrapado entre la pared y los fuertes brazos del magnate que de tanto en tanto le acariciaba los costados del cuerpo, delineando su contorno, repasando cada recoveco y cada curva a su paso.

-Ah, yo...- jadeó Danny al verse libre de nuevo. Le ardían los labios y sentía un potente cosquilleo en el bajo vientre al que no había querido hacer caso.

Era la primera vez que Vlad lo besaba de aquella manera tan fiera y pasional y él no tenía idea de cómo seguirle el ritmo. Ni siquiera estaba seguro de estar haciendo lo correcto. Vlad le doblaba fácilmente la edad y había sido su enemigo. Debería existir en algún lugar un código que hablara sobre mantener distancias en situaciones así. Aunque Danny sabía que de existir, lo ignoraría a esas alturas. Se sentía demasiado bien lo que hacían, lo suficiente para ignorar las voces que le decían que debía detenerse.

-Calla- murmuró Vlad, tomándole de la barbilla y alzandosela para poder seguirse deleitando con esos labios de tentación que quería reclamar en todo momento. Hasta entonces solo habían tenido besos esporádicos, pero ya no se conformaba con eso. Necesitaba más, quería más.

Una risilla nerviosa escapó de la boca de Danny al sentir la mano intrusa acariciándole la espalda con completo descaro.

-Necesito agua- avisó Danny al escabullirse del firme agarre de Vlad, quien solo pudo relamerse los labios con lujuria antes de seguirlo al comedor.

Sabía qué era lo que pasaba. Danny estaba asustado. Quizá incluso se estuviera arrepintiendo de lo que hacían.

-Dime una cosa, Danny ¿Alguna vez has estado con una chica? 

La mano de Danny tembló violentamente al intentar servir el contenido de la jarra sobre el vaso. Ruborizado desistió de la labor.

-No realmente- respondió visiblemente incómodo-. Aún no- agregó para compensar el repentino silencio impuesto.

Vlad pareció meditar al respecto.

-¿Te has masturbado?

-¡¿Qué?!- se escandalizó Danny-. ¿A qué vienen esas preguntas?

Vlad apoyó el codo sobre la barra desayunadora y la barbilla encima de su palma. Fijó atento su mirada en Danny.

-Simple curiosidad. Estás en esa edad, pensaba que tal vez tu ya...- dejó el comentario al aire-. Me refiero a que seguro más de alguna chica este interesada en ti.

-¿A donde quiere llegar?- se impacientó Danny segundos antes de apurar un trago de agua, más por entretenerse que por tener sed.

-Quiero saber qué tanta experiencia tienes en relaciones se...

-¡No lo diga!- de nuevo Danny se ruborizó. Cerró los ojos y se cubrió los oídos con ambas manos.

Vlad rió. Se acercó para alborotarle el cabello.

-Lamento incomodarte, solo quería estar al tanto de lo que sabes y lo que no. No voy a forzarte a nada.

Tomó las manos de Danny entre las suyas y las retiró de sus oídos para posar sus labios sobre estos y susurrar.

-Quiero ser el primero en llevarte a la cama.

Danny lo apartó de un codazo, con el rostro tan rojo como una granada madura.

-Mi sentido fantasma se activó- mintió-. Veré si hay problemas.

-Ve con cuidado- repuso Vlad al verlo salir flotando por el techo-. Adolescentes- suspiró. Sentía los pantalones molestamente apretados. Tenía que encargarse de eso antes de cualquier otra cosa.

Experimento fantasma.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora