A la entrada de la secundaria estaban repartiendo volantes de lo que sería el baile de graduación de los de último año. Sam recibió el suyo sin denotar mayor emoción. Y su ánimo se vino aún más abajo al llegar a su casillero y no ver rastros de Danny por ningún lado.
Suspiró desanimada antes de guardar el volante. Cuando cerró el casillero Tucker ya estaba frente a ella, todo sonrisas.
-Hey, ¿Por qué esa cara larga?...oh, así que Danny ha vuelto a faltar.
-No es normal en él- replicó Sam, ignorando las burlas de Dash sobre la ausencia de "Fentonto".
Días atrás se había corrido el rumor de que Danny había sido dado de baja por los raritos de sus padres, pero la mayoría de los estudiantes sabían que no era así.
-Recuerdame que fue lo que te dijo la última vez que lo viste- pidió Sam mientras se dirigían al salón de clases. Tucker lo pensó un momento.
-Bueno, dijo que no estaba en problemas, o eso creía. También dijo que no podía volver a su forma humana, pero pensé que estaba bromeando.
-Ya sabemos que esta en modo fantasma. Eso explica por qué no puede venir a clases o a su casa, pero por qué nos evita.
-Es una buena pregunta- dijo Tucker-. Hay algo que no te dije, Sam.
Sam alzó una ceja, intrigada.
-¿Qué cosa?
-Mientras charlábamos Danny se puso rojo de repente, como esas veces cuando se avergüenza de algo.
-Si, eso nos dice mucho- ironizó Sam-. ¿Te dijo de donde venía?
-No y tampoco se lo pregunte. Creí que estaba en una cita contigo.
-Claramente no era así.
Sam se detuvo al llegar al salón.
-Sospecho- bajó la voz para que solo Tucker la oyera-. Que Danny esta en la mansión del examigo de su padre.
-¿Vlad?- preguntó Tucker bastante desconcertado-. ¿Crees que él lo tiene?
Sam asintió.
-Fui hace algunos días a preguntarle por el paradero de Danny. Negó que estuviera allí, e incluso mencionó que Danny no había ido a entrenar últimamente. Pero no me dejó pasar a revisar.
Tucker la miró boquiabierto.
-Woh, espera, ¿Danny entrena con Vlad? ¡Es una locura!
-Silencio- masculló Sam, cubriéndole la boca con la mano-. Danny me confió esa información.
Tucker movió afirmativamente la cabeza.
-Pero a mi no- hizo notar.
Sam se alzó de hombros.
-No, pero la última persona a la que visitó fue a ti.
-Pero no dijo gran cosa. De verdad no entiendo qué haría Danny entrenando con un enemigo declarado.
-Danny cree que ya no es malo- arguyó Sam yendo a su pupitre-. Opino que vayamos a buscarlo.
Tucker vaciló.
-¿Nosotros? ¿Solos? ¿Sin ayuda?
-Danny se arriesgaría por cualquiera de nosotros. Ya lo ha hecho antes.
-Pero Danny es mitad...eso- tosió Tucker al saberse observado por sus compañeros.
Sam, sin embargo, dejó de darse por aludida y comenzó a teclear en su móvil bajó la paleta del pupitre. Había mucho por hacer para encontrar y rescatar a Danny.
**
-¿Es seguro?- preguntó Danny parado delante del arco de la máquina descondensadora.
Impávido, Vlad estaba junto a la palanca del interruptor.
-Hice una prueba con uno de tus cabellos y estoy un noventa por ciento convencido de que funcionara.
Nervioso, Danny inspiró aire a profundidad.
-¿Qué pasa con el otro diez por ciento? ¿Esto podría afectarme de alguna manera?
-Créeme, Danny, que si tuviera la menor duda, no te haría pasar por esto.
-Bien. Aquí voy.
Danny cerró los ojos antes de pasar a través del arco metálico. Una leve descarga recorrió su cuerpo al pasar del otro lado.
En pocos segundos la transformación se revirtió. Su cabello blanco se tornó oscuro, lo mismo que sus ojos verdes se volvieron azules como el cielo. El traje de fantasma se convirtió en sus vaqueros, su camisa y sus zapatos deportivos.
-¡Funcionó!- exclamó emocionado, corriendo hacia el espejo más próximo para ver mejor el cambio-. Casi no puedo creerlo. En verdad soy yo otra vez.
-Siempre fuiste tú, Danny- sonrió Vlad, revolviendole el cabello.
Un súbito silencio se apoderó del recinto. La felicidad de Danny se eclipsó al darse cuenta de los hechos. Volvía a ser un chico normal, así que debía volver con su familia. Con Jazz que nunca le hacía caso, y con sus excéntricos padres que rara vez estaban y cuando así era gastaban todo su tiempo en el campo de los fantasmas.
-Le agradezco mucho su ayuda- empezó Danny, rascándose el brazo. No solo se trataba del asombroso, espacioso y lujoso lugar. Al volver a su rutina, también significaba que no vería tanto a Vlad.
El magnate se adelantó un paso para tomar a Danny de los hombros.
-No ha sido nada, Danny. ¿Podré seguir contando con tu presencia los fines de semana?
Sonriendo, Danny asintió. Era la invitación que necesitaba.
-Claro. Así será.
**
El regreso a su casa había resultado demasiado problemático para Danny. Había montones de posters anclados con su fotografía por todo el vecindario.
Sus padres se estaban preparando para una nueva búsqueda cuando Danny llegó al jardín delantero.
-Ah, ¿Hola?- saludó con timidez. Su madre fue la primera en lanzarse a abrazarlo.
-Danny, no sabes lo preocupados que hemos estado.
-¡Danny!- Jack Fenton tiró las pancartas al césped para unirse al abrazo familiar completado por una llorosa Jazz.
Por largos minutos Danny fue estrujado en un fuerte abrazo que parecía no tener fin. Hasta que Jack se apartó y se le quedó mirando a los ojos.
-¿Estamos seguros de que es nuestro Danny y no un impostor?
-¡Papá!- lo abucheó Jazz.
-¿En donde estuviste todos estos días, jovencito?
Danny bajó la cabeza y trazó un círculo en la tierra con el pie.
-Pues...con un amigo.
-¿Qué amigo?- preguntó Jack, impaciente.
-No lo conocen- mintió Danny-. ¿Puedo ir a mi habitación a descansar un poco?
-Puedes- concedió Maddie con una sonrisa.
-¡Y estas castigado!- agregó el matrimonio Fenton al unísono.
-Demonios- se quejó Danny en tanto entraba a la casa.
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Experimento fantasma.
FanfictionVlad se hace amigo de Danny y pretende ayudarle a mejorar sus habilidades. VladxDanny.
