XXVIII

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Danny estaba sentado en el sofá, con la mirada perdida y una taza de chocolate caliente sin probar en la mano. La televisión estaba encendida pero Danny parecía estar atrapado en otra parte, ido en sus pensamientos.

Vlad tomó asiento junto a él. Hizo sonar sus dedos frente al rostro de Danny para hacerlo entrar en razón. Por fin Danny pestañeó y salió de su letargo mental.

-¿Qué quieres hacer?- indagó Vlad, serio.

-Nada- respondió Danny antes de dar un pequeño sorbo a su bebida-. Dormir, quizá- agregó en voz baja. Tenía los ojos rojizos a causa del llanto.

Vlad le acarició la rodilla.

-Me refiero a cómo piensas desquitarte por lo que te hicieron.

-No lo haré- negó Danny despacio-. Ya pasó.

Vlad se vio tentado a sacarlo de su error.

-Si no estoy mal informado- dijo en tono lacónico-.Debes asistir a la secundaria dos semanas más para reponer los exámenes de los que te ausentaste.

>>Me vi en la necesidad de averiguar quienes asistirán al curso vacacional...¿Quieres que te lo diga?

Inconscientemente Danny apretó la taza con fuerza. Su mano empezó a temblar, derramando parte del contenido líquido.

-No me importa. No pienso presentarme más.

-¿Y perderás la oportunidad de recuperar esos puntos?- presionó Vlad, arqueando una ceja-. Daniel, vi el video al menos una docena de veces. Lo que te pasó fue previamente orquestado. Admito que quise hacer una visita sorpresa a tus compañeritos, pero sé de antemano que un susto no va a borrar lo que te hicieron.

-No haga nada- Danny dejó la taza en el piso y cerró los ojos un momento-. Déjelo así.

-¿Piensas soportar otras dos semanas de burlas?

-Si no hay de otra.

Vlad suspiró largamente al tiempo que negaba en ademán.

-Es tu desición, Danny. Me hubiera gustado que me dijeras que pretendías ir a ese baile. Te habría acompañado para ver qué todo marchara bien.

-Lo siento- se disculpó Danny, hundiéndose más en el sofá. Sus emociones parecían haberse drenado y ahora se sentía completamente vacío.

-Danny- nombró Vlad, poniéndose de pie y acuclillandose delante del susodicho para tomarlo de la barbilla y verlo a los ojos-. Me gustas- confesó, sellando sus palabras con un corto beso antes de marcharse a otra habitación, dándole su espacio y tiempo para asimilar lo ocurrido.

Por un instante Danny se quedó inmóvil. Después se tocó los labios con los dedos.

¿Le...gusto?

**

Danny había tenido pesadillas todas las noches desde el incidente del baile. Se había soñado empapado de ponche, corriendo hacia una salida bloqueada mientras las risas lo llenaban todo.

Paulina y Dash chocando las manos y riéndose a su vez.

Otra noche soñó a Paulina convirtiéndose en un horrible monstruo que quería devorarlo.

Sus pesadillas siempre terminaban con él gritando o cayendo de la cama.

Había vuelto a su hogar y Jazz no dejaba de ofuscarlo al querer hablar de lo sucedido. Esa mañana Danny tomó la desición de presentarse para rendir la mitad del primer examen que se había saltado entre sus constantes faltas.

Aun necesitaba encontrar una cura permanente a su condición, pero de momento no le preocupaba tanto. Tenía veinticuatro horas antes de transformarse. La mitad de su tiempo la pasaba siendo fantasma y estaba bien. Ser humano apestaba. Ser Danny Fenton era mucho peor que ser Danny Panthom.

A su yo fantasma lo idolatraban. El alcalde de la ciudad incluso había anunciado la creación de una estatua en honor al que consideraban héroe.

Siendo humano solo lo molestaban.

Minutos antes de partir Sam y Tucker llamaron a la puerta.

-Hey, amigo. ¿Cómo estás?

Cual autómata, Danny se puso la mochila.

-Bien, supongo.

-Ah, ¿Piensas ir al colegio?- titubeó Sam.

Danny se alzó de hombros.

-Tengo que.

-Te acompañamos- sugirió Sam con una sonrisa que no fue correspondida.

Camino a la secundaria Tucker empezó una conversación unilateral. Danny no hablaba, solo escuchaba. Y Sam a duras penas podía arrancarle algún monosílabo por respuesta.

Una vez en la entrada, Sam y Tucker tomaron a Danny de las manos.

-¿Estas seguro de esto?

-Si se atraven a hacerte algo- amenazó Sam crujiendo sus dedos al recordar a Paulina.

-No puede pasar nada peor- dijo Danny, zafandose del agarre-. Los veo luego.

Caminó hasta los baños para enjuagarse el rostro. Voces femeninas se filtraban por el conducto de ventilación. Danny reconoció fácilmente la voz de Paulina.

-¿Acaso no es guapísimo? Quisiera conocerlo en persona.

-Pero dicen que es un fantasma, Paulina...dudo mucho que se manifieste asi como así.

-No me importa. Si se lo pido a mi papá, seguro organice una fiesta en su honor y así podré conocerlo. 

Los labios de Danny se curvaron hacia abajo en tanto arrancaba un trozo de papel para secarse las manos.

Sin duda Paulina hablaba de él. De su yo fantasma al menos.

¿Quién iba a decirlo?

Aun podía vengarse. La sola idea le parecía irresistible. Tanto era el disgusto que le habían causado, que pensaba devolverlo al doble.

Experimento fantasma.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora