Sam Manson estaba nadando en la piscina de su casa cuando notó la presencia de alguien sentado en el camastro a orillas de la piscina. Era Danny.
A prisa se quitó los googles y subió la escalerilla para ponerse la toalla encima de su bañador de dos piezas morado.
Pudorosa se exprimió el cabello y caminó hacia el otro camastro con una sonrisa de genuina felicidad.
-Danny- saludó efusiva, pero notó en la expresión seria de su amigo que la visita no era espontánea-. ¿Ocurre algo?...quiero decir, algo de qué preocuparse.
-En realidad no- negó Danny con la mirada clavada en el pasto-. Me preguntaba si me harías un favor. No es cualquier favor- añadió al ver que Sam cogía aire para dar una respuesta afirmativa. Después tomó la pequeña libreta del camastro y se la tendió a Sam, quien la miró con extrañeza.
-¿Y esto qué es?
-Página setenta y cuatro- dijo Danny a modo de respuesta. Sam asintió y empezó a pasar las páginas hasta la anunciada. En silencio leyó los primeros párrafos.
-Dios, que ortografía- se quejó ella, pero siguió leyendo-. Esto no es tuyo- balbuceó en tono de deshanelo tan pronto llegó al párrafo esperado.
-Es de Dash- avisó Danny al quitárselo de las manos-. Es su estúpido diario. Lo cogí de su casillero cuando no miraba. Le gustas, Sam. Y le gustas en serio.
-Asco- murmuró Sam sintiendo un escalofrío recorrerla.
"Sam Manson es la chica más hermosa de la escuela, y algún día será mi novia".
-¿A donde quieres llegar, Danny?- se impacientó ante el repentino silencio-. ¿No querrás que yo...? Quiero decir...no- se molestó al comprenderlo-. ¡Quieres que salga con Dash!
-Por favor, Sam- pidió Danny en tono de súplica mientras la tomaba de las manos-. Necesito vengarme.
Sam torció los labios con disgusto.
-¿Y no se te ocurrió otra forma?...Ya es bastante malo que tomaras el diario sin permiso. Entiendo que lo que te hicieron fue terrible, Danny. En verdad que si, pero no es la forma.
Danny suspiró y la miró largamente.
-Bien, gracias. No vas a ayudarme.
Se levantó, presto para irse cuando Sam lo tomó del brazo.
-Aguarda- exhaló con resignación-. Te ayudaré. Al menos así me enteraré si algo malo pasa.
-Gracias, Sam.
Sam sonrió con nostalgia al ver a Danny alejarse. Y pensar que ese idiota le gustaba tanto, pero por alguna u otra razón nunca había podido decírselo. O estaba Tucker, o se entrometía Paulina, o los enemigos de Danny.
"Idiota"
**
Danny estaba agotado. Entre pelear con fantasmas, ir a clases, quedar con Paulina, visitar a Vlad y usar la máquina para efectuar el cambio cada 24 horas, todo antes de las diez de la noche para que sus padres no lo castigaran.
Sentía que estaba llegando a su límite. Lo comprobó al llamar a la puerta de la mansión de Vlad. Ni siquiera hacía falta que hiciera eso. Tenía la copia de las llaves guardadas en su bolsillo, pero había dejado de razonar adecuadamente de camino a los suburbios.
-¿Danny?
Vlad se preocupó al notar las ojeras del susodicho. También lo vio pestañear varias veces en un intento de reprimir el sueño.
-Solo usaré la máquina y...- Danny no terminó de hablar cuando cayó en la alfombra dormido. Vlad lo tomó de los brazos y lo apoyó en su espalda para llevarlo a la habitación de huéspedes.
Despacio, lo depositó en la cama y lo cubrió con las sábanas. En pocos minutos la transformación tuvo lugar, pero ni así Danny despertó.
Con los brazos cruzados, Vlad se quedó mirándolo al pie de la cama.
Había llegado la hora de indagar qué hacía Danny Fenton para acabar en tal estado.
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Experimento fantasma.
FanfictionVlad se hace amigo de Danny y pretende ayudarle a mejorar sus habilidades. VladxDanny.
