-Sabía que esa harpía tramaba algo- dijo Sam en tanto observaba a Tucker rebobinar el video del baile donde se veía a Danny sufriendo la peor humillación de su vida.
-Supongo que fuimos muy optimistas- reconoció Tucker cerrando la laptop-. Ya van dos días y no contesta las llamadas ni lee los mensajes.
Sam corroboró lo dicho al reenviar un mensaje al celular de Danny.
-¿Crees que estará bien?
-Deberíamos darle su espacio. Eso debió dañarle severamente el orgullo, si fuera él no querría ser visto en lo que me quede de vida.
-Esperemos- accedió Sam, preocupada-. Solo dos días más, si no da señales de existencia iremos de visita.
**
Humillación. Derrota. Dolor.
Cada vez que cerraba los ojos Danny podía ver perfectamente los rostros burlescos de sus compañeros. Oía claramente las estruendosas y molestas risas, los señalamientos. El dulce rostro de Paulina se distorsionaba hasta volverse perverso, casi diabólico.
"¡Eh, miren a Fentonto!"
Flashes. Más risas. Murmullos ininteligibles. El mundo dando vueltas alrededor, colapsando bajo sus pies. Y él cayendo, su autoestima desmoronandose como un castillo de arena ante una súbita ráfaga de viento.
El primer día, Danny no había salido de su cuarto. Al segundo sus padres se iban nuevamente en búsqueda de retroalimentación para su investigación fantasma. Jazz había tratado inútilmente de hablar con él.
El video. Ese maldito video estaba por todas partes. Lo habían distribuido cual letal virus por la red y ahora era el hazmerreir de toda la ciudad.
El segundo día Danny había salido de su casa cual fantasma errante. No volvería a su forma humana a menos que usara la máquina descondensadora, pero Danny no quería ser humano. Al menos no de momento.
Sentía tanta vergüenza de sí mismo que incluso se sentía bien siendo Danny Phantom.
Toda la ira reprimida la canalizó en múltiples peleas con fantasmas de baja categoría.
Al tercer día Danny Phantom ya era noticia en todo Amity Park.
El famoso héroe fantasma que luchaba contra seres malignos. Sólo que Danny se imaginaba a toda la pandilla de Dash cada vez que se enfrentaba a uno.
Veía el rostro de Dash y de Paulina consecutivamente.
Quería causarles el mismo dolor que ahora sentía.
Por las noches visitaba la casa de algún ciudadano para alimentarse o tomar un baño. Eran los únicos cuidados que tenía para consigo.
Ya no le importaba nada más.
Quería procesar la humillación, poder asimilarla, pero era difícil.
No entendía aun cómo una noche de ensueño había terminado tan mal para él.
¿Cómo no lo vio venir?
¿Por qué Paulina aceptaría salir con un perdedor como él?
Molesto a niveles alarmantes, Danny arremetió contra la pared de un callejón. Estaba agitado, disgustado y fuera de sí. No reparó en nada más hasta que Vlad lo detuvo de los codos para evitar que siguiera golpeando en vano.
-Es suficiente- murmuró Vlad en su forma fantasma. Danny tenía los músculos de la cara tensos. No podía hablar, no podía fingir. Si intentaba cualquiera de estas cosas terminaría rompiéndose y viéndose aun más patético.
Con la respiración agitada se volvió al magnate y cedió a su susceptibilidad. Abrazó a Vlad y rompió a llorar amargas lágrimas de decepción.
Y no logró calmarse ni cuando Vlad lo rodeó con sus brazos. Quería desaparecer...no, peor, quería vengarse. Deseaba devolver el daño recibido.
-Vamos a casa.
Danny negó y se secó las lágrimas en uno de sus guantes blancos.
-No quiero ir a casa.
-No dije a la tuya- corrigió Vlad, tomándolo de la mano. Roto Danny no puso resistencia.
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Experimento fantasma.
FanfictionVlad se hace amigo de Danny y pretende ayudarle a mejorar sus habilidades. VladxDanny.
