XV

181 27 0
                                        

Vlad no tenía idea de lo que era lidiar con un adolescente, hasta la llegada de Danny. Tenían cerca de una hora discutiendo por un perro....¡Un perro!

Incluso habían dejado de lado el tema del beso, simulando que aquello no había tenido lugar. Así era más fácil. Al menos por el momento.

-Se sensato, Daniel- pidió Vlad por tercera ocasión. Aquel no era un perro común y corriente, era uno fantasma y bastante enojón además. Desde que Danny lo había dejado en el piso, no paraba de gruñirle a Vlad.

Danny en cambio parecía no advertir nada de ello. Se había puesto de cuclillas para jugar con el cachorro.

-Por favor. Solo hasta que encontremos a sus dueños. No puedo dejarlo solo en el parque, podría causar estragos o atacar a alguien.

-Podría destrozar mi casa- repuso Vlad, cruzándose renuente de brazos. Media hora antes había presenciado la transformación de dicho "cachorrito". Lidiar con él en su forma pequeña no suponía un gran problema, pero cuando se enfadaba de verdad crecía hasta alcanzar los tres metros de altura.

-¿Y si lo llevo al portal de mis padres?

Esta vez Danny levantó la mirada. Tenía una rodilla apoyada sobre el suelo y con su mano derecha seguía acariciando al cachorro.

Vlad no pudo seguirse resistiendo ante semejante cuadro que derrochaba ternura, pero tampoco quería verse muy blando.

-Que se quede por este día mientras pensamos qué hacer con él. Pero- añadió ante la sonrisa grandilocuente de Danny-. Se quedará en el ático, y no quiero estropicios.

-Seguro.

-Y necesito hacer unas pruebas contigo para el descondensador.

-¿Ahora?- preguntó Danny, cargando a Astro-  ¿Hay juguetes que pueda dejarle?

-¿Acaso ves que tenga algún animal por aquí?- Vlad suspiró para calmarse-. Pídelos y cargalo a mi cuenta- le arrojó a Danny su móvil junto a una tarjeta de crédito-. Adolescentes- farfulló haciendo un aspaviento con la mano.
**

-Saca la lengua.

Sentado en el banquillo, Danny lo miró con evidente desconfianza en tanto Vlad terminaba de ajustarse los guantes del laboratorio.

-No voy a morderte. A menos que así lo quieras- bromeó Vlad, poniéndole una tira de papel delante del rostro. Apenado, Danny iba a replicar, pero quería acabar pronto con eso, así que sacó la lengua y esperó a que Vlad le deslizara el papel por ella.

-Vamos a ver.

Vlad encendió el microscopio electrónico de transmisión, ajustó la lentilla y observó la muestra tridimensional proyectada.

La saliva de Danny lucía como una estructura tornasol filamentosa y retorcida, de bordes irregulares.

-Curioso- comentó Vlad, sin retirar el ojo de la lente-. Podría utilizar un catalizador para acelerar el proceso de descondensación, pero necesitaría probarlo primero en alguien más, en caso de que sea peligroso.

Hubo un repentino silencio donde ninguno de los dos dijo nada. Danny se puso de pie de un salto cuando su mirada se encontró con la del magnate.

-Claro que no- rehusó antes de que Vlad propusiera lo que ambos estaban pensando.

El perro. El perro fantasma.

-Solo será una prueba.

-Hágala conmigo.

-Danny.

-Ya dije que no. Busque otra manera.

Ante la insistente negativa Vlad resopló, derrotado. Pasaba de la una de la mañana, le dolía la cabeza por tanto drama y dentro de pocas horas tenía que ir a la empresa.

-Es todo por hoy- dictaminó, procediendo a limpiar el microscopio.

-Dormiré en el ático. Buenas noches- se despidió Danny, presto a retirarse, pero Vlad lo alcanzó en un parpadeo, sujetándolo del brazo-. ¿Ahora qué pasa?

-No dormirás en el ático. Esta frío ahí arriba. Podrías resfriarte.

-Pero no le importa que Astro se resfríe- masculló Danny con la mirada entornada.

-¿Por qué eres tan difícil?

-¿Por qué es tan malo?

Ambos se sostuvieron largamente la mirada. Azul acero contra verde esmeralda.

Danny, sin embargo, perdió determinación al notar que Vlad le miraba los labios. El rubor le subió por el rostro y tuvo que apartar los ojos al recordar el beso robado. Su primer beso y había sido con un hombre que además había sido su enemigo.

-Si que eres obstinado- se resignó Vlad-. Llevaré a ese perro mañana al portal. No podemos arriesgarnos a que tus padres te vean así. Por esta noche llévalo al cuarto de huéspedes.

-Gracias- musitó Danny con una sutil sonrisa en los labios.

Experimento fantasma.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora