66.

1.7K 159 41
                                        

Hoy cumplía tres meses de embarazo, las náuseas eran cada vez más leves aunque cada tanto vomitaba, pero los síntomas mejoraron bastante, estaba sufriendo un poco con mi desempleo porque obviamente siempre estuve acostumbrada a trabajar un montón. Una vez que Peter se iba, dormía una siesta y luego me iba a una librería a leer, iba al cementerio una vez a la semana, leía mis libretas viejas para saber si podía encontrar algo, me estaba aburriendo bastante, necesitaba hacer algo con mi vida.

—¿Estás aburrida La? —preguntó Dua con su acento británico, solté una sonrisa, entendí perfecto porque mi amiga María Eugenia en algún momento se confundió, era un mujerón, mientras pensaba eso culpaba a mis hormonas que estaban a baño María todo el tiempo.

—Un poco —respondí con una sonrisa— No estoy acostumbrada a hacer nada y no sé que puedo hacer, supongo que necesito hacer un curso de algo para usar mi tiempo

—¿No quieres venir conmigo? —preguntó guardando sus cosas en una cartera minúscula pero muy linda— Voy al galpón, estoy presentando algunos cuadros nuevos y necesito pasar el día ahí para vender algunos —agregó con una sonrisa

—Me encantaría —celebré

—Te puedo enseñar un poco y me puedes acompañar y ayudar a vender, no es tan difícil, si quieres después te puedo enseñar a pintar como lo hacía con Peter, él aprendió muy rápido —respondió con una sonrisa y chocamos los cinco— Te diste cuenta lo rápido que resolvimos este tema, significa que somos un buen team —le di un abrazo

—Vamos —celebré— Solo que tengo que advertir, yo no sé demasiado sobre arte —ella me miró sonriendo

—No tienes que saber, puedes aprender. Esa es la gracia del arte —respondió— Vamos, estoy un poco tarde

Salimos hacia Brooklyn y Dua me fue contando que era lo que más le gustaba de la ciudad, se veía que disfrutaba mucho estar acá.

—Yo quiero buscar mi espacio porque ahora que ustedes van ser papás, claramente no es correcto que esté jodiendo en la casa familiar —agregó con una sonrisa— Me encanta esta ciudad, es una locura

—Es una ciudad muy artística —sonreí mientras caminábamos— Dua, no molestas en nada, todo lo contrario, eres una compañía muy necesaria en el lugar, de hecho, si no fuera por ti, yo estaría aburrida en casa ahora que soy una completa desempleada

—¿Extrañas trabajar? —preguntó y negué

—Prefiero estar tranquila —respondí— Sobre todo ahora que me va a cambiar la vida para siempre

—Dios, no puedo imaginarlos de padres, será el bebé más afortunado del mundo y yo la mejor amiga mád afortunada, controla de una vez a esa cirujana sin tornillos en la cabeza por favor, debido a que Peter no le dice nada, hace lo que quiere —agregó caminando de brazos cruzados y solté una carcajada— No le importa decir que es la mejor amiga al frente mío, obviamente no lo es

—Lo hace para joder, no te la tomes en serio —dije riendo 

—Sí, ya sé que lo hace para joderme, me di cuenta —agregó con una sonrisa— Pasa pasa —entré primero y estaban todas sus pinturas colgadas— A esta hora no abrimos porque no viene mucha gente, pero luego a la tarde, todas las personas salen a dar un paseo hacia el puente y se llena, es divertido

—Gracias por invitarme —sonreí— Odio estar en casa haciendo nada

—De nada, eres siempre bienvenida acá —respondió

Comenzó a explicarme cuales eran los estilos que trabajaba a la hora de pintar, me hubiese gustado que Peter estuviese ahí para explicarme lo que Dua estaba hablando porque yo entendía la mitad, pero hizo que mi tarde fuese entretenida, después vi algunos clientes intelectuales disfrutar de su arte y como vendió uno de sus cuadros. Cuando me estaba por volver a casa apareció mi novio en la entrada mirándome con una sonrisa

Donde estásDonde viven las historias. Descúbrelo ahora