A medida que se acercaba el nacimiento de nuestra hija, Peter se ponía cada vez más ansioso con todos los preparativos, armamos juntos la cuna las últimas semanas y también llegó Claudia que aún no nos perdonaba el hecho de no ir a Londres, lo entendía, pero no lo aceptaba. Por otro lado, la competencia por el cariño de mi hija estaba a otro nivel, tanto que en un momento tuvimos que decir que paren con los regalos
—Tengo el bolso listo, tengo mis cosas listas acá. Alarma ok, mañana vamos a traer un bebé al mundo —dije tocándome la panza, Peter me miró con una sonrisa y se acercó a besarme
—Luces tan relajada que me da tranquilidad a mí —respondió
—Estoy relajada, estoy en buenas manos, nuestros amigos están acá con nosotros, está tu mami y tu hermano, todo va a salir bien —dije con una sonrisa— ¿Te diste cuenta que esta es nuestra última noche solitos?
—Sí, desde mañana vamos a dormir menos y estaremos acompañados para siempre —dijo con una sonrisa— ¿Algo para decir?
—Gracias por ser mi compañerito en este camino —respondí
—Gracias a ti por elegirme —respondió
—Gracias por buscarme, aunque no lo hayas planeado te salió perfecto el plan —dije sonriendo
—Gracias a ti por seguir siempre las reglas de la fila —dijo siguiéndome el juego del agradecimiento, se acercó y me abrazó para luego llenarme de besos— Dios lo que es esta panza —me llenó de besos la panza— Mañana no estará mas, la voy a extrañar
—claro porque tu no la tienes contigo, yo ya no doy más, mi espalda lo agradecerá, hija te amo, pero necesito que sigas por tu cuenta porque yo ya no tengo más lugar acá, soy una persona muy chiquita —dije sonriendo, se acercó y me besó nuevamente.
Me costó mucho trabajo dormir porque estaba ansiosa, quería tenerla en mis brazos pronto, cuando el cansancio me venció me dormí profundamente y desperté con la alarma de mi celular que me estaba informando que era momento de traer al mundo a una bebé, Peter se levantó de golpe y se dio una ducha flash, después de eso fue mi turno, terminamos de preparar todo, el trataba de mostrar tranquilidad pero en realidad estaba igual o más nervioso que yo. Nos fuimos junto a su hermano, madre y Dua al hospital, allá nos estaba esperando Bella y Eugenia, me dio mucha risa verlas en ese pasillo. Stefania dio todas las indicaciones finales y me llevó hacia mi habitación, como Peter era doctor y entendía todo perfectamente no hubo tantas preguntas.
Para el momento del parto, Stefania le pidió a Peter que se pusiera en modo padre y disfrutara, se quedó a mi lado tomando mi mano con el cariño de siempre, me miraba con una sonrisa y decía cosas lindas, cuando escuché el llanto de mi hija nos miramos emocionados, él se acercó para cargarla.
—Hola mi vida, bienvenida —le dijo hablando bajito— Yo sé que estabas en el mejor lugar del mundo, pero mamá y yo vamos a esforzarnos mucho para que este sitio esté igual de bueno —me miró y la acercó— Ella es tu mamá, la mejor persona del mundo ¿La quieres cargar? —preguntó mientras se le caían lágrimas, yo asentí llorando también, no podía creer que estábamos con nuestra hija en los brazos, sentí un amor indescriptible en ese momento, me sentí la persona más feliz del mundo, era hermosa, me miraba con atención y movía sus manos hacía todos lados
—Es muy linda —dije llorando de felicidad— Mira lo que es. Hola Allegra, bienvenida a casa, el tipo es tu viejo —dije sonriendo— Vamos a ser muy felices mi vida, te vamos a cuidar mucho. Te amo muchísimo
—Lo hermosas que son —dijo Peter sonriendo, una enfermera apareció con un celular y nos tomó nuestra primera foto, el estaba chocho no se creía nada de lo que estaba pasando, en realidad ninguno de los dos
ESTÁS LEYENDO
Donde estás
Hayran KurguUn neurocirujano cruza su camino con una reconocida agente, cambia el rumbo de su vida y descubren que a pesar de sus evidentes diferencias, tienen mucho en común.
