39.

2.1K 217 99
                                        

El director del colegio me permitió abrir mi cápsula pero no la de Lali, así que solamente pude rescatar la fotografía de ambos que había guardado en ese lugar, nos veíamos tan chiquitos, por cada minuto que pasaba mi cerebro desbloqueaba un nuevo recuerdo y sentía que en cualquier momento iba a colapsar porque era demasiada información, Dua que no entendía nada decidió guardar silencio hasta que regresamos a mi departamento.

—Lo que te voy a decir en este momento va a sonar a que soy un lunático que perdió la cabeza pero... es lo único que sé —ella me miraba con atención— Y te voy a pedir por favor que este quede entre nosotros

—Cuenta con eso —me dijo con una leve sonrisa

—Lali y yo... nos conocemos hace años, desde el colegio —frunció el ceño— Y durante todo este tiempo yo olvidé por completo nuestra historia —dije con un nudo en la garganta— Ahora estoy lleno de preguntas sin resolver, tengo miedo de lo que realmente haya pasado

—¿Tu accidente, no? —pregunté

—Sí, pero... Es imposible que ambos hayamos perdido la memoria en ese accidente y Lali no me recuerda, estoy seguro de eso. Nosotros tuvimos una historia de amor demasiado importante como para que durante todo este tiempo ella no haya intentando buscarme, jamás se hubiese quedado viviendo tranquila Dua, esto es algo mucho más grande y no puedo darte todas las respuestas en este momento —le mostré nuestra foto de chiquitos— Tengo que buscar respuestas, tengo muchas cosas en la cabeza en este momento, necesito que vayamos a Londres

—¿Para? —preguntó

—Para ver que puedo encontrar ahí, necesito hablar con mamá en persona para ver que tanto sabe —dije preocupado

—¿Tu papá? No se suponía que vivías con el cuando te pasó todo —preguntó

—Es justamente a él a quién le tengo miedo —respondí hablando bajo— Si él sabía de todo esto y lo ocultó durante este tiempo, es porque algo más grande pasó —suspiré muy agobiado— No puedo ir con esta bomba a ella, tengo que pensar bien todo lo que haré de ahora en adelante. Dua, mírame... necesito que me acompañes, te prometo que en cuanto tenga respuestas serás la primera persona en saber todo —asintió y me dio un abrazo

—Estoy para ti amigo, no puedo imaginar lo doloroso que debe ser reencontrarte con una persona que amas y que no recordabas —dijo triste— Sinceramente es una locura, además... que el destino la ponga en tu camino así, tú no tenías idea de nada, no? —preguntó y negué mientras se me escapaban lágrimas, entonces me abrazó fuerte— Todo estará bien, si la vida la puso en tu camino es por algo, ahora tenemos que resolver qué está pasando, cómo abordamos todo, estoy acá para ti

—Gracias, déjame a mí. No quiero que te llenes la cabeza de cosas —sonreí

Volamos a Londres con la excusa que Dua tenía que afinar algunos detalles de su trabajo nuevamente, mamá se enojó conmigo cuando me vio tan delgado y yo me encerré en la bodega donde estaban todas mis cosas buscando encontrar alguna pista, no había nada que recordara, nada que sirviera, parecía que alguien se ocupó de quitar cualquier lazo con ella, aunque por todos mis recuerdos tenía claro que siempre fuimos discretos, hasta que de pronto encontré uno de mis cuadernos de dibujo, la mayoría eran de Lali, sentí una bronca conmigo mismo en ese momento, de haberla tenido siempre ahí y no despertar antes, lloré tanto aferrado a ese cuaderno pensando en todo lo que nos robaron durante este tiempo.

Regresé con una sola idea en la cabeza, encontrar respuestas de todo lo que había pasado, pero con mi objetivo más importante, volver a enamorarla y recuperarla, porque si había algo de lo que estaba seguro es que siempre fue el amor de mi vida. Me costaba mucho verla y no decirle todo lo que sentía en ese momento, tenía que controlarme, aunque mi corazón latía fuerte como uno de quince años. Cuando pasamos la noche juntos tuve que resistirme como un enfermo para no decirle que la amaba y extrañaba. También luche por dejar pasar algunos días para no ser un denso que la seguía todo el tiempo, yo sabía que a ella no le gustaba que invadieran su espacio

Donde estásDonde viven las historias. Descúbrelo ahora