Obviamente me emocionaba ser madre de una princesa y sabía lo exagerado que Peter iba a ser en cuanto naciera. Lo veía tan feliz, disfrutando de todo esto que me hacía feliz a mí, me acompañaba desde su lugar siempre, soportaba todos mis caprichos raros, mi mal humor producto de las hormonas, siempre estaba para mí con una sonrisa, ni siquiera importaba si había tenido un día duro en el hospital, él siempre estaba de buen humor para mí.
—Lali, ¿Tienes los papeles que te pedí? —preguntó Peter— Me están pidiendo las cosas, dicen que aún no envías nada y si queremos avanzar con eso, los necesitamos —yo estaba evitando este tema porque como me divertía tanto acá, estaba dudando salir del país en este momento
—No los tengo aún, osea... los pedí pero aún no me envían, son cosas que se demoran Peter —dije ordenando la loza, me quitó el plato de la mano, me tomó del brazo delicadamente y me llevó hacia el sillón, ya no iba a poder seguir evitando el tema
—¿Qué pasa? —preguntó con una sonrisa y yo me quedé en silencio— Puedes ser sincera conmigo, no pasa nada, no me voy a enojar ni mucho menos, ¿pasa algo?
—Pasan algunas cosas —respondí con una leve sonrisa— Pero es que la verdad... vas a pensar que estoy loca y no quiero
—No voy a pensar eso, yo soy tu novio y estamos juntos en esto, somos un equipo, tienes que decirme en que puedo ayudar —dijo tomándome la mano, el siempre era demasiado bueno conmigo, lo abracé y luego lo miré sonriendo— Dale, te escucho
—Bueno, lo que pasa es que desde que comencé todo esto en la galería de arte me estoy divirtiendo un montón, además estoy en confianza con Dua y las chicas que han sido buena onda conmigo, me da un poco de miedo ir lejos de casa y no saber a qué me puedo dedicar, tu tienes tu carrera, allá no te costará conseguir trabajo, tienes un nombre, tienes una profesión, vas a estar en casa con tu gente —me quedé en silencio— No me malinterpretes, tu familia siempre ha sido maravillosa conmigo, yo siento que son mi familia también
—Mi amor —dijo con una sonrisa— No tienes porque sufrir guardándote esta información, simplemente, tienes que ser sincera conmigo, si no tienes ganas de ir lejos de acá, solo lo tienes que decir y así no perdemos tiempo con todo ese papeleo que la verdad es aburrido. A mí me encanta verte feliz, me encanta ver que tienes un nuevo pasatiempo donde te estás divirtiendo, tu me dijiste que querías irte lejos de acá y por eso me pareció bien volver a casa, pero este también es mi hogar, tú eres mi hogar, voy a estar bien donde sea mientras sea a tu lado
—Deja de ser tan lindo —dije triste— Lo que pasa es que... me daba pena decirte porque yo fui la que comenzó a joder con salir de acá y luego era raro decir, hola ya no me quiero ir, además tu mamá está muy ilusionada con nuestro regreso, ella me dice todo el tiempo que su nieta va a crecer a su lado, que me dará en una mano en todo lo que necesite, entonces obviamente me siento mal, porque ya ilusionamos a tu familia y... no sé, capaz en el fondo tu también quieres volver a casa y no me vas a decir para no hacerme sentir mal
—No —respondió— Tú sabes todo lo que pienso. Me encantaría ir a casa, pero soy feliz acá contigo, con los chicos, como ya te dije, me encanta verte bien, disfrutando de tu nuevo trabajo, apasionada estudiando, no es para nada fácil lo que estás haciendo, estás volviendo a comenzar, renunciaste a tu trabajo de toda la vida, estás embarazada, si hay algo en lo que yo pueda ayudar con esa carga, siempre lo haré. Entonces, ahora te voy a preguntar algo muy seriamente
—¿Qué cosa? —dije con una sonrisa
—¿Quiéres irte a Londres o prefieres quedarte acá? —preguntó sonriendo
—Quiero... quedarme acá y aprender todo lo que sea necesario para un nuevo comienzo, quizás después de eso nos podemos mudar cuando nuestra hija sea un poco más grande —respondí
ESTÁS LEYENDO
Donde estás
FanfictionUn neurocirujano cruza su camino con una reconocida agente, cambia el rumbo de su vida y descubren que a pesar de sus evidentes diferencias, tienen mucho en común.
