"ɪ ᴏɴʟʏ ꜱᴇᴇ ʜɪᴍ ᴀꜱ ᴀ ꜰʀɪᴇɴᴅ, " ᴛʜᴇ ʙɪɢɢᴇꜱᴛ ʟɪᴇ ɪ ᴇᴠᴇʀ ꜱᴀɪᴅ
—Entonces, ¿estáis saliendo? —Di gracias porque el coche tuviera una ventana que separara los asientos traseros de los delanteros. Habría sido vergonzoso que el chófer de Cailin estuviera al corriente de mi caótica vida amorosa.
—No.
—Pero, después de todo lo que pasó anoche, ¿vais a seguir liándoos como si nada? —Tan solo pude ofrecer un levantamiento de hombros como respuesta, y ello la llevó a chasquear la lengua—. Te ha dicho que no lo hace con nadie más y tú tampoco. Yo creo que sois pareja.
—¿No se supone que hay que hablar sobre eso antes de ir por ahí con esa etiqueta? —cuestioné, con las cejas alzadas, intentando hacerla entrar en razón, cosa que pareció surtir efecto, aunque no fuese lo que quisiese escuchar.
—Si te lo pidiera, ¿le dirías que sí?
—Pues... sí. —Obvio que sí, y aun sabiendo la respuesta, no estaba segura de nada, sobre todo en lo que a él se refería. Todo estaba siendo demasiado confuso en esos momentos—. Pero no sé si él quiere algo serio.
Exhaló un quejido.
—¿Contigo? Seguro. Me bastó una noche para darme cuenta.
—Es que no es tan sencillo. Porque no podemos ser solo amigos y ambos estamos de acuerdo en eso, pero creo que, aun así, es difícil poner una etiqueta a lo que somos. Existen ciertas cosas que pueden suponer un problema; a mi padre no le haría ninguna gracia por eso de que nos llevamos años de diferencia y él... debería salir de donde está metido. La conclusión es que no seríamos una pareja convencional por mucho que quisiéramos.
Cailin se quedó callada y pensativa, desviando la vista por la ventana del coche que nos llevaba de vuelta a casa. Pensé que, por fin, había entendido que lo que yo tenía con Kilian no era algo tan simple como si un par de adolescentes se declararan y comenzaran a salir juntos sin problemas. Yo no debería estar con Kilian, ni él conmigo, pero lo estábamos, y era un problema que debíamos afrontar tarde o temprano.
—¿Tú le quieres?
Todo mi organismo reaccionó ante la pregunta imprevista. Me revolví inquieta en el asiento pues sabía la respuesta, tanto que estaba completamente asustada.
—No lo sé. Querer a alguien, en mi opinión, son palabras mayores. —Y no, no estaba preparada para decirlo en voz alta.
—Yo diría que sí lo sabes.
—¿Por qué estás tan insistente? —rompí, arrugando las cejas con molestia, no entendía el interrogatorio inesperado que había formado cuando debía ser ella la interrogada—. Pensaba que no te hacía gracia que estuviese con él.
—Ya, bueno, pero solo hacía falta veros como para saber que mi opinión ahí os importa una mierda.
—Ajá, ¿y puedo decirte yo mi opinión sobre lo tuyo con esos dos?
—Ah, eso.
—Sí. Que no se te olvide contármelo todo porque fue tu primer beso y con el polaco ese.
—Es sueco. Y no sé, Reed me llevó a esa sala después de ver cómo Kilian te arrastraba a Dios sabe dónde. Me presentó a todos los de la banda y después una fan histérica lo secuestró, creo que iba puesta de algo. Entonces el sueco se acercó a mí. Yo iba un poco borracha, él también, y en cuanto vi la ocasión, la aproveché. Y madre mía, ese chico sabe besar, te lo aseguro.
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DHARMA
Romantik«𝐏𝐞𝐧𝐬𝐚𝐫 𝐞𝐧 é𝐥 𝐞𝐬𝐭á 𝐦𝐚𝐥. 𝐍𝐨 𝐝𝐞𝐛𝐞 𝐠𝐮𝐬𝐭𝐚𝐫𝐦𝐞. 𝐃𝐞𝐬𝐞𝐚𝐫𝐥𝐞 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐥𝐨 𝐜𝐨𝐫𝐫𝐞𝐜𝐭𝐨.» La vida de Effie en el exclusivo instituto St. Joseph es un equilibrio entre la invisibilidad y la humillación. Tras haber sido...
