'ᴛɪʟ ᴛʜᴇ ꜱᴀɴᴅᴍᴀɴ, ʜᴇ ᴄᴏᴍᴇꜱ
No me soltó hasta que aparcó el coche y salimos para ir a su apartamento. Me encontraba mucho mejor y procuraba no pensar demasiado en lo que había ocurrido. Resultaba que la banda criminal que le dio una paliza a Kilian la vez pasada, había vuelto para meterse en una fiesta de la banda rival y por alguna razón —probablemente el puño de Kilian en la cara de ese tipo—, habían llamado a la policía y quemaron algunos de sus coches. Un acto la mar de sucio debía decir.
Por otra parte, la presencia de tantas personas consumiendo drogas a mi alrededor me aterrorizó e incluso llegué a imaginarme envuelta en esas sustancias sin yo dar mi consentimiento. No me gustaba en absoluto y no era capaz de entender por qué llegaban a ese punto.
Cuando Kilian fue a recogerme antes de la fiesta, preparé un bolso con mi pijama, ropa de cambio y mis utensilios de primera mano, porque sabía que acabaría quedándome a dormir con él. Y lo cierto era que aquello me tenía inquieta a pesar de haber dormido en dos ocasiones en la misma cama, si bien una de ellas no fui consciente de ello. La vez pasada fue aquella noche en la que ambos derrochábamos fuego por todas partes y terminamos viéndonos al completo, y tocándonos, dicho sea de paso. Pero aquel día estaba tan cansada que fue apoyarme sobre mi lado de la cama y quedarme dormida hasta que mi subconsciente dijo "basta".
¿Qué iba a cambiar esa noche? Nada. No tenía por qué cambiar nada.
En cuanto llegamos al loft, entré directa al baño. Necesitaba echarme agua en la cara y despejar la mente, incluso pensé en darme una ducha, pero eso solo me quitaría las pocas ganas que tenía de dormir. Hice mi rutina diaria con el cepillo de dientes que yo misma me llevé y me puse el pijama. Con todo lo que llevaba puesto antes, salí del baño volviendo a ser la Effie de siempre.
Me di cuenta de que Kilian también se había tomado su tiempo de cambiarse de ropa, solo llevaba unos pantalones de pijama dejando el torso al descubierto, como siempre. Estaba tumbado en su lado de la cama mirando el teléfono con un brazo por detrás de la cabeza. Se me escapó una leve sonrisa al darme cuenta de que había respetado mi lado. Me miró en cuanto puse un pie fuera y apagué la luz del baño, siguió mis pasos mientras guardaba la ropa que acaba de cambiarme y me metí en la cama tapándome con el cobertor.
—¿Seguro que estás bien? —Dejó el teléfono en la mesita de noche y colocó su cuerpo de lado, centrándose en mí.
—Sí, ahora estoy tranquila. Al menos no estoy en el calabozo, sería horrible tener que recurrir a mi madre para que me sacase.
—No habría permitido que te metiesen.
Le sonreí de forma sincera porque me creía cada una de esas palabras.
Se levantó para entrar al baño mientras divagaba en mis pensamientos, era imposible que ciertas imágenes recientes no se me pasaran por la cabeza. ¿Qué habría sucedido si Kilian no hubiese llegado a tiempo a por mí?
Cuando volví a tenerlo a mi lado tapándose también con la colcha, sentí más que nunca que estábamos en la misma cama con intención de dormir. Y respetaba los límites, no había tocado la línea central imaginaria, lo cual agradecí en ese momento. Apagó la luz de su mesita que era la única que estaba dando luz a la estancia y de pronto todo se volvió oscuro. Aún tenía la vista en el techo, con las manos por fuera de la manta y no tenía pinta de que esa noche fuese a dormir ni siquiera las tres horas de cortesía.
«Estupendo, una noche más a la lista.»
Kilian se movió para acomodarse antes de comenzar con su sueño, no quise mirarle, aunque no es que fuese a ver mucho pues no me había acostumbrado a la luz nocturna.
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DHARMA
Roman d'amour«𝐏𝐞𝐧𝐬𝐚𝐫 𝐞𝐧 é𝐥 𝐞𝐬𝐭á 𝐦𝐚𝐥. 𝐍𝐨 𝐝𝐞𝐛𝐞 𝐠𝐮𝐬𝐭𝐚𝐫𝐦𝐞. 𝐃𝐞𝐬𝐞𝐚𝐫𝐥𝐞 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐥𝐨 𝐜𝐨𝐫𝐫𝐞𝐜𝐭𝐨.» La vida de Effie en el exclusivo instituto St. Joseph es un equilibrio entre la invisibilidad y la humillación. Tras haber sido...
