ʏᴏᴜ'ʀᴇ ɴᴏ ɢᴏᴏᴅ ꜰᴏʀ ᴍᴇ, ʙᴜᴛ ʙᴀʙʏ, ɪ ᴡᴀɴᴛ ʏᴏᴜ
—¿Qué haces aquí? ¿Y el instituto?
Sus preguntas me llevaron de vuelta a la realidad, allí donde me habían defraudado una vez más. Mencionar el instituto en ese momento era como si me nombrasen el mismo infierno, los malos recuerdos iban inflándose mientras que los buenos cabían en apenas una caja. Suerte para mí que solo me quedaban unas semanas de angustia y podía despedirme para siempre.
Me quedé embobada admirando sus facciones, sintiendo el calor que emanaban sus manos que sujetaban mi cuello. Poco a poco fue perdiendo la sonrisa y la preocupación en sus ojos cada vez era más evidente.
—¿Me das un abrazo? —cuestioné, posponiendo sus preguntas.
La respuesta no fue otra que envolverme por completo con sus brazos además de dejar sus labios sobre mi frente, yo hice lo mismo bajo su chaqueta de cuero. Aquellos pensamientos dentro de mi ataque en el baño no me habían dejado nada bien y me dolía en el alma que Cailin los hubiese alimentado. La pena regresó al recordarlo todo, la pérdida había sido muy grande para tan poca yo.
—¿Crees que merezco estar sola? —salió de mí escapándose de mis pensamientos.
—¿Qué pregunta es esa? Pues claro que no. Y no lo estás —respondió algo molesto aun sobre mi piel.
—Yo te importo, ¿verdad?
—Sí, me importas —no tardó ni medio segundo en contestar—. Pero estoy empezando a ofenderme, Euphemia. ¿Dudabas de mí?
—No, solo quería escucharlo —murmuré.
Sentí cómo cogía aire y acto seguido soltarlo para después agarrar mis brazos y alejarme de su cuerpo.
—¿Puedo saber qué te pasa? —demandó clavando sus ojos sobre los míos.
—Cailin fue la que publicó el vídeo.
No hizo falta dar más detalles, solo con eso ya se podía palpar la seriedad del asunto. Frunció las cejas confuso y no era para menos, nadie esperaría que fuese alguien como ella. Levanté los hombros en señal de ignorancia al mismo tiempo que bajé la vista afligida, luchando por no volver a llorar.
Kilian no dijo nada más, entendió que no era el mejor momento para hablar de ello, tan solo volvió a estrecharme dejando unos suaves besos en el lateral de mi cuello y me ofreció pasar el resto del día con él. Acepté sin pensarlo pues aquella ya iba a ser mi intención y le convencí para pasear por Central Park.
No supe cómo lo hacía, pero se las apañaba bastante bien para hacer que me evadiese de cualquier mal pensamiento hasta sacarme una sonrisa.
Terminamos por entrar en una pizzería de la zona en la que no tardaron en darnos mesa. Nos tomaron nota y mientras esperábamos, le enseñé las fotos que había colocado de fondo en mi móvil y terminé con el suyo entre mis manos para cambiárselo también. Recuerdo que aquellos pequeños detalles me entusiasmaban en exceso.
—¿Prefieres que te haga un collage? —me ofrecí alzando las cejas con una sonrisa.
—Haz lo que quieras —respondió ensalzando las comisuras lo que me animó sin duda a continuar con mi cometido, pensaba ponerle varias de las fotos de la vez pasada y algunas que nos habíamos hecho nuevas.
Comencé con mi tarea sintiendo su mirada sobre mí en todo momento, puede que incluso llegase a subirme los colores y terminó por ponerme nerviosa. Una vez estuve a punto de terminar, lo miré de vuelta.
ESTÁS LEYENDO
DHARMA
Romansa«𝐏𝐞𝐧𝐬𝐚𝐫 𝐞𝐧 é𝐥 𝐞𝐬𝐭á 𝐦𝐚𝐥. 𝐍𝐨 𝐝𝐞𝐛𝐞 𝐠𝐮𝐬𝐭𝐚𝐫𝐦𝐞. 𝐃𝐞𝐬𝐞𝐚𝐫𝐥𝐞 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐥𝐨 𝐜𝐨𝐫𝐫𝐞𝐜𝐭𝐨.» La vida de Effie en el exclusivo instituto St. Joseph es un equilibrio entre la invisibilidad y la humillación. Tras haber sido...
