ɪ'ᴍ ꜰʀɪᴇɴᴅꜱ ᴡɪᴛʜ ᴛʜᴇ ᴍᴏɴꜱᴛᴇʀ ᴛʜᴀᴛ'ꜱ ᴜɴᴅᴇʀ ᴍʏ ʙᴇᴅ
No voy a mentir, estaba muy nerviosa. Ese era mi estado más recurrente en esos días. Tenía la responsabilidad de vender droga en el instituto, corriendo el riesgo de que me pillasen. Me había convertido en la camella de aquellos que la consumían.
Luego, estaba Dexter.
Había sido todo tan repentino, tan inesperado, que no sabía muy bien como digerirlo. Por lo que mi cuerpo estaba en constante tensión, e ir al instituto me parecía tanto un martirio como una bendición.
Detestaba el momento del almuerzo y eso que solo llevaba dos días cometiendo ese acto delictivo que podía llevarme a la cárcel. Me sentía tan mal con lo que estaba haciendo, que me torturaba con solo pensarlo. No era algo difícil y me podía acostumbrar a ello, pero no al miedo. A la incertidumbre por no saber si alguien sería capaz de mirar y descubrir quién era yo para chivárselo a alguien. Y todo ello sumado al hecho de fomentar el consumo de estupefacientes. Me daba asco a mí misma.
Y mejor ni hablemos de Kilian. Iba enserio cuando dijo que tenía que conseguir esa invitación. ¿Y si no la conseguía? ¿Qué tenía pensado hacerme si no lo hacía?
Vendí la mitad de lo que me había dado, y todo fue con normalidad. Aun así, no apagué las alarmas por si alguien sospechaba algo. Ni siquiera que el sobre estuviera en mi taquilla me tranquilizaba. Tampoco estaba comiendo y ocultarle eso a Cailin no iba a ser nada fácil, sobre todo cuando viese que me estaba ausentando todos los días la segunda mitad del almuerzo.
—Mira, este es el vestido que voy a llevar. —Su teléfono se coló en mi visión, mostrándome un bonito vestido color azul marino.
—Es precioso. —Mostré una sonrisa sincera, sabía que le iba a sentar bien—. Sigo sin entender por qué no celebráis Halloween como todo el mundo. Lo normal es ir disfrazado.
—Qué puedo decir yo, es lo que hay. Al menos la decoración de la fiesta será temática.
—Oye... ¿y no te quedan invitaciones?
Cailin levantó la mirada de su pantalla y alzó las cejas, sorprendida.
—¿Quieres ir? —cuestionó mostrándome gradualmente una sonrisa.
—Bueno, es que siempre vas sola y...
—¡Eso es genial! —Mostró un entusiasmo desmedido apretándome las manos, pero de pronto borró toda muestra de felicidad—. Vaya...
—¿Qué?
—Esta fiesta tiene invitación.
—Lo sé, te lo dicho. ¿Pero qué pasa?
—Pues que las dan justas. No quieren que sea algo que se descontrole. Es muy privada. Ay, ojalá pudieras venir, no estaría sola viendo cómo todos se lo pasan bien con sus amigos.
—¿Y qué sueles hacer si vas sola?
—Hablo con las personas con las que mis padres quieren que tenga relación y bebo o como en algún rincón hasta que he cumplido con el tiempo requerido de presencia. Aunque me gustaría pasarlo bien, no es más que un trámite para los Lockwood.
—Pues qué divertido.
—Siento no poder darte una invitación.
—No te preocupes, no importa.
Pero sí que importaba. Sin Cailin, ¿qué iba a hacer? Era mi única opción para conseguirla. ¿Cómo iba a conseguir una? Ella lo había dicho, era una fiesta exclusiva, una para la alta sociedad. Y yo no pertenecía a ella.
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DHARMA
Romansa«𝐏𝐞𝐧𝐬𝐚𝐫 𝐞𝐧 é𝐥 𝐞𝐬𝐭á 𝐦𝐚𝐥. 𝐍𝐨 𝐝𝐞𝐛𝐞 𝐠𝐮𝐬𝐭𝐚𝐫𝐦𝐞. 𝐃𝐞𝐬𝐞𝐚𝐫𝐥𝐞 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐥𝐨 𝐜𝐨𝐫𝐫𝐞𝐜𝐭𝐨.» La vida de Effie en el exclusivo instituto St. Joseph es un equilibrio entre la invisibilidad y la humillación. Tras haber sido...
