ʙᴜᴛ ɪ'ᴍ ᴀ ᴄʀᴇᴇᴘ, ɪ'ᴍ ᴀ ᴡᴇɪʀᴅᴏ
Newport, Gales
2017
La última calada era, sin duda, la que más disfrutaba, aunque eso no compensaba la rabia que sentía al saber que se había acabado. Entonces me encontraba encendiendo otro. Expulsé el humo por mi boca y fosas nasales, formando una nube frente a mis ojos al son de Creep de Radiohead que sonaba a través del único auricular que llevaba puesto.
Tiré la colilla al suelo y la aplasté con la suela de mi zapatilla. Las calles estaban mojadas; había llovido todo el día, aunque eso no era ninguna novedad. Me coloqué la capucha al empezar a notar el helado aire que comenzaba a soplar en el callejón. No había absolutamente nadie a esas horas. Me cuestioné si fumarme otro cigarro o no, la espera me estaba matando. Miré a ambos lados por si algún alma aparecía por la zona, pero no debía preocuparme.
Entonces, la puerta se abrió al fin. El tipo delgaducho llevaba una camiseta de tirantes, algo sucia, y me miró con una expresión extraña. Debía estar colocado. Me tendió la pequeña bolsa de plástico transparente con lo que habíamos acordado. Le entregué el dinero y, sin mediar palabra, guardé la bolsa, me di la vuelta y me fui.
Sabía que era momento de volver a casa. La noche anterior no lo hice, y me pareció haber visto un mensaje de mi madre preguntándome dónde estaba. Se me pasó contestarle. Debía estar cabreada y preocupada. Al principio insistían más, pero llegó un punto en el que entendieron que no servía de nada.
El día anterior salí de casa diciendo que iba a buscar trabajo. Entregué un par de currículums, pero mis amigos me liaron para que nos reuniéramos en el sótano. Siempre ocurría lo mismo: intentaba solucionar algo de mi vida y contentar a mis padres, pero acababa con un porro en la mano junto a mis amigos. Y necesitaba el maldito trabajo, era la condición que me habían puesto si quería salirme del instituto.
Entre unas cosas y otras, acabé en casa de April. Estuvimos follando hasta que ambos nos quedamos dormidos. Aquella mañana me desperté como una puta mierda y, aun así, pasamos el resto del día con mis amigos, fumando, bebiendo y liándola. Nada nuevo. Al final del día, no me quedó otra que ir a repostar todo lo que había perdido en un par de días.
Al abrir la puerta de mi casa, percibí el olor del estofado de mi madre. Debían de haber cenado ya por la hora que era. Solían ser puntuales y, con el tiempo, aprendieron a no esperarme.
—¡Kilian! —escuché gritar a mi hermano desde arriba. Nada más levantar la cabeza, lo vi bajando las escaleras con su pijama de Star Wars puesto.
—¿Qué pasa, enano?
Lo agarré de la cintura y lo levanté por los aires, despertando su risa frenética. Liam era la persona más importante de mi vida y por quien lo daba todo. Y por esa razón no debía pasar mucho tiempo a su lado. Era su hermano mayor y, por lo tanto, su referencia para todo. No era una buena influencia y no quería que siguiera el mismo camino que yo. Él tenía que ser el hijo que mis padres merecían.
Mi madre apareció en escena, apoyándose en el marco de la puerta que daba al salón, cruzándose de brazos. No tenía una buena expresión, estaba claro que no estaba contenta con mi presencia tras haber desaparecido dos días sin decir una sola palabra. Bajé a Liam de los aires, dejándolo de nuevo en el suelo. Ya no estaba tan sonriente, sabía que mamá no estaba nada contenta y que se avecinaba un sermón.
—¿Subes y jugamos un rato antes de que te acuestes? —le dije a Liam cerca del oído, a lo que él asintió con una sonrisa. Ya no jugaba con él tanto como antes.
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DHARMA
Romance«𝐏𝐞𝐧𝐬𝐚𝐫 𝐞𝐧 é𝐥 𝐞𝐬𝐭á 𝐦𝐚𝐥. 𝐍𝐨 𝐝𝐞𝐛𝐞 𝐠𝐮𝐬𝐭𝐚𝐫𝐦𝐞. 𝐃𝐞𝐬𝐞𝐚𝐫𝐥𝐞 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐥𝐨 𝐜𝐨𝐫𝐫𝐞𝐜𝐭𝐨.» La vida de Effie en el exclusivo instituto St. Joseph es un equilibrio entre la invisibilidad y la humillación. Tras haber sido...
